Moneda de la Suerte 48

48

Chu Yi se quedó callado durante mucho tiempo, así que Zhou Chunyang aprovechó para comer un trozo de carne.

Zhou Chunyang lo había dejado muy claro.

Chu Yi no sabía cómo responder.

En tales circunstancias, el primer pensamiento que se le ocurrió fue que sentía un poco de envidia de Zhou Chunyang.

Siempre era muy confiado y ecuánime sin importar lo que hiciera o dijera. Eso era algo que quizá Chu Yi nunca pudiera hacer en toda su vida. De repente envidió a Zhou Chunyang.

—En realidad, no tenía que decírtelo tan claramente —dijo Zhou Chunyang—. Supongo que si se tratara de otra persona, me confesaría sin más y si no resulta, me daría por vencido..

Chu Yi lo miró.

—Pero tú eres diferente. —Zhou Chunyang suspiró—. En poco más de un mes, ya me has ayudado dos veces y saliste herido. Contigo es con quien me llevó mejor en el dormitorio.

Chu Yi seguía mirándolo.

Después de recuperarse lentamente, Chu Yi finalmente superó la envidia hacia Zhou Chunyang y regresó al problema inmediato.

Pero no podía entender cómo se sentía ahora.

De repente se sintió decepcionado de sí mismo.

En toda su vida, nunca había tenido amigos. Yan Hang había sido el “primero” en muchos aspectos para él.

La primera persona que lo protegió, la primera persona que lo ayudó a luchar, la primera persona en conocer su árbol de los secretos, la primera persona en invitarlo a su casa a cenar, la primera persona en correr con él todas las noches…

El primero que le hizo desear cambiar un poco.

La primera persona que hizo que viera casi todas las fachadas de los restaurantes de barbacoa Xiao Li en el país.

Eran demasiadas cosas. Como si hubiera vivido alejado del mundo durante los últimos diez años, sin nada. Después de la aparición de Yan Hang, comenzó a entrar en contacto con el mundo real.

Yan Hang era muy importante para él.

Pero no estaba seguro de si esa importancia era lo mismo que Zhou Chunyang “sentía”.

—¿Co-cómo sabes? —Chu Yi todavía sostenía el tenedor en alto, con un trozo de carne—, si le gu-gustas o no.

—No lo sé —dijo Zhou Chunyang—. Ni siquiera sé si él es. Pero al verlos juntos a ambos… De todos modos, solo le preguntaré si tengo oportunidad, y si no, me disculparé y huiré.

Chu Yi frunció las cejas, pensando en las palabras de Zhou Chunyang muy en serio.

Nunca pensó en si Yan Hang sería igual que Zhou Chunyang. Estrictamente hablando, nunca pensó que habría un segundo “homosexual” en su mundo además de Zhou Chunyang.

Así que de se le ocurrió de repente que si Zhou Chunyang realmente preguntaba, ¿qué pasaría si Yan Hang realmente era…?

No pudo evitar temblar cuando pensó en el desprecio y el disgusto en el rostro del grandulon cuando dijo “asqueroso maricón” a Zhou Chunyang.

Zhou Chunyang suspiró, —Solo voy…

—No —dijo Chu Yi.

—¿Eh? —Zhou Chunyang estaba atónito.

Chu Yi finalmente se llevó el trozo de carne a la boca: —No.

No importaba si realmente era o no, de todas formas no era nada bueno. No podía permitir que nadie hablara de Yan Hang de esa manera.

Zhou Chunyang lo miró sin hablar durante mucho tiempo.

Chu Yi se sintió un poco avergonzado por él. Se pregunto si su “No” no era apropiado o impreciso.

Solo pudo bajar la cabeza y seguir cortando la carne.

—Oye. —Zhou Chunyang se rio de repente—. Tu expresión me sorprendió.

—¿Qué ti-tipo de expresión… fue? —Chu Yi tocó su rostro.

—Como si fueras a levantarte en el próximo segundo y lanzarme un puñetazo. —Zhou Chunyang sonrió y suspiró de nuevo.

Chu Yi no sabía cuál había sido su expresión, tal vez sus pensamientos eran tan intensos que no pudo reprimirlos y se reflejaron en su cara.

Tomó un sorbo de su bebida, avergonzado.

—Chu Yi. —Zhou Chunyang lo miró—. Eres una persona sorprendente.

—Entonces no… has vi-visto el mundo —dijo Chu Yi—. Ah.

Zhou Chunyang se rió durante mucho tiempo: —A veces pienso que eres muy simple y puedo verte por completo con solo un vistazo, y otras veces creo que lo que veo solo es una ilusión.

—Mira más y de-descúbrelo. —Chu Yi también sonrió.

~~~

Chu Yi estaba charlando animadamente con Zhou Chunyang. Era la primera vez que Yan Hang veía a Chu Yi charlando así con alguien.

En sus recuerdos, nadie había hablado nunca con Chu Yi. Cuando lo vio con sus compañeros las dos últimas veces, hablaba muy poco. Básicamente, sus compañeros le hablaban y él escuchaba.

En ese aspecto, a Yan Hang le pareció que había tenido un cambio milagroso, y al menos ya podía integrarse en el círculo de “compañeros de clase”. Y ahora que él y Zhou Chunyang podían hablar y reír, realmente sorprendió a Yan Hang.

Se sentía algo aliviado.

Pero también algo…. descontento.

Cuando la hora de la cena casi terminaba, la cantidad de comensales en el restaurante finalmente comenzó a disminuir lentamente, y todos pudieron relajarse. Yan Hang suspiró aliviado mientras se apoyaba en la barra.

Más allá, los padres de Zhou Chunyang, él y Chu Yi terminaron de comer y llamaron al mesero para pagar la cuenta.

El padre de Zhou Chunyang era un cliente VIP. Yan Hang preparó dos cajas de pasteles de luna y le pidió al mesero que los empacara para ellos y los acompañara a la puerta.

—Gracias, Hang Ge.— Zhou Chunyang caminó a la salida y le sonrió.

—De nada. —Yan Hang también sonrió.

Al ver a su familia de tres entrar en el ascensor, se dio la vuelta y caminó de regreso, y vio a Chu Yi de pie un poco incómodo en la entrada del restaurante.

—Siéntate adentro, está bien —dijo Yan Hang.

—No quiero o-ocupar… una mesa —dijo Chu Yi.

—Ya no hay clientes. —Yan Hang sonrió—. Está bien si ocupas tres mesas, siempre y cuando no duermas.

Chu Yi se rió, vaciló y regresó a la mesa donde había estado sentado antes.

Yan Hang se acercó y le sirvió una taza de café para que se entretuviera: —Probablemente me quede un rato.

—No te p-preocupes. —Chu Yi miró la taza de café, y bajó la voz—. ¿Es la de se-sesenta y ocho… yuanes la ta-taza?

—¿Viste el precio del café? —Yan Hang también bajó exageradamente la voz.

—No me fijé… e-especialmente, solo que me… sorprendió. Si algo me a-asusta, lo recordé —dijo Chu Yi.

—No te asustes, este café tiene descuento de empleado. —Yan Hang sonrió, y por hábito intentó estirar la mano para acariciarle la cabeza, cuando recordó que estaba en el restaurante, la retiró—. Yo lo pagaré, solo bébelo.

—En realidad… simple agua hervida… está b-bien —dijo Chu Yi.

—¿No eres fastidioso? —Yan Hang chasqueó la lengua.

Chu Yi no contestó, pero inmediatamente bajó la cabeza y tomó un sorbo de la taza, luego frunció el ceño.

—Ponle azúcar y leche —dijo Yan Hang.

—Oh. —Solo entonces, Chu Yi agarró el paquete de azúcar junto a él.

—Hang Ge —Zhang Chen se acercó y puso la bitácora de trabajo del día frente a él—. Conoces a ese chico ¿verdad?

—Mm —respondió Yan Hang y miró la bitácora. Cada vez que Zhang Chen le ayudaba a escribir lo que pudiera, era mucho más fácil—. ¿Qué pasa?

—A primera vista, no es tu hermano, ni tu primo —dijo Zhang Chen—. Pero es un chico genial.

—¿Genial? —Yan Hang miró a Zhang Chen.

—Es muy genial y atractivo, ¿no crees? —dijo Zhang Chen—. Si fuera más alto, daría la sensación de ser absolutamente despiadado y pródigo, listo para aplastar un montón de corazones.

Yan Hang sonrió y no dijo nada.

Había escuchado a más de una persona usar palabras como esas para describir a Chu Yi.

A veces pensaba que debería desprenderse de sus recuerdos de Chu Yi para observarlo bien. Pero no importaba su aspecto actual, todavía le parecía que Chu Yi seguía siendo un perrito de orejas caídas.

De vez en cuando sentía que había madurado, pero solo por poco tiempo.

«¿Es realmente genial?»

«¿Realmente feroz?»

«¿Alfa?»

Yan Hang miró a Chu Yi, quien estaba sentado a la mesa con una taza de café en una mano y jugando con su teléfono en la otra.

Todavía era un niño.

—¿No te dan comida… en el t-trabajo? —preguntó Chu Yi cuando salió del hotel con Yan Hang, cuando terminó su turno.

—Tendrías que esperar más tiempo, tardo diez minutos en comerme la comida —dijo Yan Hang.

—No gastes di-dinero —dijo Chu Yi—, si ti-tienes comida… gratis.

—En realidad no tengo mucha hambre. —Yan Hang sonrió y le rodeó los hombros con el brazo—. No puedo comer nada cuando estoy muy ocupado.

—Estás muy ocupado —dijo Chu Yi—. No p-paraste de trabajar… mientras te veía.

—Por lo general está bien. ¿No es acaso la Semana Dorada ahora? Hay muchos turistas. —Yan Hang estiró la cintura, pero continuó apoyado sobre Chu Yi—. Ya que no podemos correr por la noche… Ejercitémonos caminando de regreso.

—Bien —Chu Yi asintió.

—¿Con Zhou Chunyang es con quien te llevas mejor en el dormitorio? —preguntó Yan Hang.

—No sé —Chu Yi pensó durante un momento—. Con todos me llevo… b-bien.

—Creo que ustedes dos hablan bastante —dijo Yan Hang.

—Mm. —Chu Yi lo miró—. Él habla…. mucho.

—Si no tartamudearas, no se distinguiría quién habla más. —Yan Hang sonrió.

—Él —insistió Chu Yi.

—Entonces, ¿de qué estaban hablando? —preguntó Yan Hang.

—De ti —dijo Chu Yi.

Yan Hang sonrió y le golpeó la cabeza dos veces: —Mi colega acaba de decir que eres genial. ¿Qué tienes de genial? Realmente no lo noto.

—¿Hablas de mí… con tus co-compañeros? —preguntó Chu Yi.

—Bueno, eres muy genial y atractivo —dijo Yan Hang.

Chu Yi no contestó, solo se rió dos veces.

—¿De qué te ríes? —preguntó Yan Hang.

—Nada. —Chu Yi continuó sonriendo tontamente frente a él.

Yan Hang casi puede adivinar por qué estaba tan feliz. La sensación de ser mencionado por amigos de tus amigos, de tus compañeros de clase o compañeros de trabajo, probablemente era algo que Chu Yi nunca antes había experimentado.

—Hay un supermercado en frente —dijo Yan Hang—. Voy a comprar algunos artículos de primera necesidad.

—¿Cerca de la comunidad… no hay su-supermercado? —Chu Yi miró al frente.

—Este supermercado tiene de todo —dijo Yan Hang—. El supermercado del otro lado de la comunidad es muy pequeño.

—Oh. —Chu Yi asintió.

Había mucha gente en el supermercado. Él y Yan Hang caminaron lentamente entre las filas de estantes. Debido a las festividades, había mucha gente en el supermercado.

Chu Yi, al ver los diversos pasteles de luna en el pasillo, se sorprendió un poco. No estaba seguro de dónde estarían ahora los pasteles de luna que Yan Hang le ayudó a enviar a su casa . ¿Podrían llegar mañana o pasado mañana?

¿Se alegraría su familia si recibían pasteles de luna? ¿Le llamarían y le informarían que los habían recibido?

Yan Hang se detuvo frente al toallero y miró el precio de las toallas. Chu Yi nunca había usado toallas que costaran docenas de yuanes.

—¿No están bien tu toalla… para el cu-cuerpo y cabeza? —No pudo evitar preguntar.

Aunque Yan Hang dijo que no ahorraba dinero y gastaba cuanto ganaba, Chu Yi todavía se sentía angustiado.

—Las toallas se cambian todos los meses —dijo Yan Hang—. Es más higiénico.

—Oh. —Chu Yi asintió.

¿Las toallas se cambiaban todos los meses? Su toalla probablemente se rompía antes de que la cambiara.

Yan Hang agarró un paquete de cuatro toallas: —Yo me quedo con dos y tú las otras dos.

Chu Yi quedó atónito.

—Tú usas la de franjas rosas, y yo la de franjas azules —dijo Yan Hang.

—Yo las azules. —Chu Yi ni siquiera se molestó en preguntar por qué quería comprarle toallas, primero protestó por el color.

—Quiero las azules —dijo Yan Hang.

Chu Yi miró el estante y agarró un paquete con franjas cafés y azules y se lo puso en la mano.

—Entonces tú las franjas azules y yo las cafés —dijo Yan Hang.

—Yo las cafés —dijo Chu Yi.

—No te molestas en ocultar tus habilidades para discutir, ¿verdad?— Yan Hang lo miró.

Chu Yi se rió, sin saber por qué estaba tan alegre.

Finalmente, Yan Hang volvió a poner el paquete en el estante y agarró un paquete con cuatro toallas de franjas café: —¿Está bien?

—Las azules lucen… bien. Busca —dijo Chu Yi en voz baja.

Yan Hang se dio la vuelta y encontró probablemente el único paquete de cuatro toallas con franjas azules: —¿Estás satisfecho?

Chu Yi asintió. Obviamente no necesitaba una toalla, pero al escoger toallas con Yan Hang, se sintió un poco nervioso, pero muy feliz.

Después de dos pasos, sonó el teléfono en su bolsillo, lo sacó y le echó un vistazo: era su tía.

—¿Hola? —respondió el teléfono—. Tía.

—¿Cuándo vas a volver? Tu tío puede ir a recogerte porque está libre estos dos días —dijo su tía.

Chu Yi se detuvo y abrió la boca durante mucho tiempo, sin saber qué decir.

Yan Hang volvió la cabeza para mirarlo y preguntó en voz baja: —¿Quién?

—Tía —contestó, tapando el micrófono—. Me pregunta cuando vuelvo.

—Solo di la verdad, que no quieres volver —dijo Yan Hang en voz baja.

—No regresaré en vacaciones —dijo Chu Yi.

—¿No? —Su tía se sorprendió un poco—. ¿No irás casa en el Festival del Medio Otoño?

—Mm —respondió Chu Yi.

Después de un rato, su tía suspiró: —Me preocupaba que no quisieras volver a casa… ¿Les dijiste a tu madre ya tu abuela que no regresarías?

—No —dijo Chu Yi.

—¿No les dijiste? —Su tía probablemente no sabía qué pensar—. ¿No te has puesto en contacto con tu familia en todo este tiempo?

—Mm —Chu Yi se mordió el labio.

—Llama a tu casa. —Su tía vaciló—. Tu abuela fue hospitalizada hace unos días.

—¿Eh? —Chu Yi estaba atónito.

—Fui al hospital a verla y dijo que estaba mareada. El médico no encontró nada malo, así que la dejarán en observación durante dos días —dijo la tía—. Llama a casa y habla con tu abuela cuando puedas.

—Mm —Chu Yi asintió.

—Si realmente no quieres volver… —dijo su tía—. Tengo tiempo el mes que viene. Iré con tu tío a verte.

Después de la llamada telefónica con su tía, Chu Yi se quedó inmóvil en el mismo lugar durante mucho tiempo.

Probablemente había estado demasiado feliz durante este período de tiempo, incluso si ocasionalmente pensaba en su casa y el pasado, eso no afectaba demasiado su estado de ánimo.

Era como un pequeño gorrión que finalmente batía las alas en vuelo, y cuando estaba aleteando alegremente, repentinamente una ráfaga de viento lo arrojaba al suelo.

Estaba un poco asustado.

Si se tratara solo de llamar a su casa, aún podría soportarlo.

Pero ahora que su abuela estaba hospitalizada, aunque su tía dijera que no había nada malo en los estudios, sintió miedo.

Puede que no sea filial, pero lo que teme no es que su abuela se enferme, lo que teme es que su abuela y su madre lo regañen en esta situación.

Ese miedo estaba grabado en sus huesos, sin importar cuánto tiempo pasara, no desaparecía.

Casi podía imaginarse lo que dirían su madre y su abuela.

«Eres un desagradecido, tan pronto como tefuiste, al igual que tu papá, ya no te importó por situ familia seguía viva. ¿Para qué llamas? ¿Para ver si la familia está muerta o no? No te preocupes, cuando hagamos suicidio colectivo, serás notificado…»

—¿Qué pasa? —Yan Hang apretó ligeramente su hombro.

—Mi tía decía que mi abuela está hospitalizada —dijo Chu Yi.

—¿En el hospital? —Yan Hang estaba atónito—. ¿Es grave? ¿Qué tipo de enfermedad tiene?

—Aún no… sa-saben. —Chu Yi frunció el ceño—. Primero estará en… o-observación durante dos días.

—Entonces llama a casa y pregunta sobre la situación —dijo Yan Hang—. Si no puedes comunicarte, vuelve para comprobarlo.

Chu Yi lo miró y, al cabo de un rato, susurró: —No me atrevo.

—¿Eh? —Yan Hang lo miró.

—No me atrevo —dijo Chu Yi, con un pequeño temblor en la voz, y lentamente se agachó junto a la estantería—. No me atrevo…

—Chu Yi. —Yan Hang también se puso en cuclillas, le dio unas palmaditas en la espalda ligeramente—. Entonces no llames, no llames ni vuelvas.

—Mi madre me re-regañará. —La voz de Chu Yi era muy bajita, y se podía escuchar su incomodidad—. Mi abuela también me insultará.

—Regaños e insultos —dijo Yan Hang—. ¿Con su edad no debería insultar menos?

Chu Yi no dijo nada. Siguió en cuclillas en el suelo y abrazó sus piernas, con la barbilla apoyada en las rodillas.

Yan Hang inclinó la cabeza y lo miró a los ojos. No estaba llorando, solo estabaaturdido.

«No llores»

Yan Hang no habló más, se puso en cuclillas frente a él y lo observó.

Chu Yi parecía haber vuelto a ser como era en su memoria, pero era aún más incómodo que el Chu Yi en sus recuerdos, porque el Chu Yi de entonces ya había aceptado el balance de su vida, y podía encerrarse en sí mismo y soportar todos los golpes y el pánico.

Y al Chu Yi de ahora ya no le era posible volver a la mentalidad de aceptar todo tranquilamente como antes.

Era más fuerte, pero también más débil.

—Regresemos primero, y luego pensemos en qué hacer. —Yan Hang estiró la mano y le tocó levemente la barbilla, y de repente se dio cuenta de que las piernas de Chu Yi eran realmente largas.

—Mm —dijo Chu Yi, pero no se movió.

Yan Hang se puso de pie y lo esperó a su lado. Después de un rato, Chu Yi se puso de pie lentamente.

—Vamos. —Yan Hang le rodeó los hombros con el brazo—. Traeré dos pastas de dientes y detergente para la ropa.

—Mm. —Chu Yi asintió.

Después de elegir todas las cosas y luego pagar, salieron del supermercado, pero Chu Yi siguió sin decir una palabra.

—Abordemos un taxi. —Al ver el estado de Chu Yi, Yan Hang pensó que no estaría de humor para regresar caminando.

Chu Yi asintió.

Yan Hang hizo la parada a tres autos antes de que uno finalmente se detuviera, puso las cosas en el asiento del copiloto y se sentó en el asiento trasero con Chu Yi.

Mientras el auto avanzaba, Yan Hang suspiró levemente y miró por la ventana.

Hubo algunas personas esperando un taxi al costado de la carretera, pero afortunadamente, ellos se adelantaron.

O…

Yan Hang vio una figura pasando por alto a varios taxistas, y luego se mezcló en la multitud y desapareció.

Estaba oscuro ahora y había tanta gente frente al supermercado. No veía con demasiada claridad, pero su postura de caminar apoyando de puntillas con el pie izquierdo de repente le recordó a la persona que vio hoy en el restaurante.

¿Estaba confundido?

¿Estaba exagerando de nuevo?

Cuando llegaron a casa, Chu Yi todavía no tenía nada que decir, solo se sentó en el sofá, aturdido.

Yan Hang fue a ducharse y cuando salió, Chu Yi había pasado a estar sentado con las piernas cruzadas, pero todavía lucía deprimido.

—En realidad, no es gran cosa. —Yan Hang se sentó a su lado—. Si no quieres hacer esa llamada, no la hagas. Si no te sientes tranquilo, llama y pregunta ¿Por qué tienes miedo de que te regañen? Ahora eres un Alfa .

Chu Yi sonrió.

—Hay algunas cosas que dan más miedo cuando las piensas —dijo Yan Hang.

—Me temo que si llamo… me di-digan que vuelva —dijo Chu Yi.

—Eso es lo mismo. Puedes regresar si quieres, y no regresas si no quieres regresar. Si realmente quieres regresar, solo tardarás uno o dos días —dijo Yan Hang—. Luego tienes que ir a clase.

—Yo… —Chu Yi levantó la cabeza y lo miró.

—¿Qué? —Yan Hang se levantó, sacó una botella de té negro helado del refrigerador y se la entregó.

~~~

«No quiero ir a casa

«No quiero ver a mi abuela y a mi madre, no quiero ver a mi abuelo, no quiero ver el hogar ruinoso y desesperanzador, sobre todo.»

«Pero lo que en verdad no quiero es… estar separado de Yan Hang.»

Chu Yi aceptó la botella de té negro helado. Por alguna razón, de repente se sintió nervioso cuando pensó que si volvía a casa, no vería a Yan Hang por unos días.

Aunque estaba aquí ahora, no veía a Yan Hang todos los días y, a veces, no lo veía en toda una semana.

Pero se sentía completamente diferente.

Era como si fuera a regresar a los días anteriores, en esos días en los que investigaba todos los restaurantes de Barbacoa Xiao Li todos los días, y su corazón nunca estaba tranquilo.

Le parecía que su preocupación y miedo de repente tomarían otro rumbo.

Por ejemplo, se preocuparía de que Yan Hang desapareciera repentinamente si él se iba.

Por ejemplo, no sabía si “sentía algo” por Yan Hang, pero le preocupaba que otros sintieran algo” por Yan Hang…

A menudo, su cerebro no parecía funcionar muy bien.

—Oye. —Yan Hang le dio una patada—. ¿Qué piensas?

—Zhou Chunyang dijo… —Chu Yi giró la cabeza para mirar a Yan Hang.

Después de que Zhou Chunyang dijo eso, Chu Yi se sorprendió al descubrir que sus preocupaciones ya habían tomado otro rumbo. Ya no le preocupaba si podía llamar a casa o no.

—¿Zhou Chunyang? —Yan Hang frunció el ceño—. ¿Qué tiene que ver Zhou Chunyang con este asunto?

—Zhou Chunyang di-dijo. —Chu Yi se calló, le dieron ganas de tirarse de la lengua para poder hablar—, di-dijo que… le g-gustas.

—¿Qué?— Yan Hang no reaccionó.

—Le gustas —dijo Chu Yi.

—Oh —dijo Yan Hang después de un rato—. Ya lo había adivinado.


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