Moneda de la Suerte 46

Chu Yi dio un recorrido por el dormitorio. Cuando sus compañeros se marcharon, parecían estar huyendo. Todo estaba hecho un desastre. Acomodó todo en su lugar, revisó las ventanas y repitió el proceso. Luego agarró su mochila y metió dos mudas de ropa…

«¡Voy a la casa de Yan Hang!»

«¡Jajaja voy a la casa de Yan Hang!»

«¡Iré a la casa de Yan Hang por las festividades!»

«La la la! ¡Jajaja!»

Chu Yi se balanceaba de un lado a otro mientras empacaba sus cosas, y de vez en cuando golpeaba el aire un par de veces: —¡Ja! ¡Ja! ¡Ja!

Una vez que terminó, sacó la mochila del dormitorio, cerró la puerta, echó el cerrojo, empujó la puerta de nuevo para asegurarse que estuviera cerrada y corrió escaleras abajo.

No había más estudiantes de su piso. Todos eran estudiantes nuevos. Habían estado esperando con ansias regresar a casa durante un mes.

Todavía había gente en el dormitorio de la planta baja, y algunos regresaron de comer y estaban charlando y comiendo en el pasillo.

Si no fuera por la invitación de Yan Hang, habría tenido que quedarse a cuidar él solo el cuarto piso vacío durante esos días. Allí se la pasaba los días aturdido. No había ningún árbol de los secretos aquí, ningún lugar para hablar. Solo podía acostarse en la cama y escribir en su cuadernito.

Chu Yi redujo la velocidad. De repente extrañó su árbol, cuyos bordes del hueco habían sido suavizados por su cara y sus manos.

Ahora estaba en una gran ciudad hermosa, con Yan Hang, montañas y mares, y compañeros de clase… Si regresaba a casa, probablemente se quedaría junto al hueco del árbol durante media hora, hablando sin parar.

No fue al comedor a cenar. Si iba a la casa de Yan Hang después de comer, se encontraría en la hora pico del transporte y el autobús estaría demasiado lleno. Era mejor salir temprano e ir a la barbacoa Xiao Li.

Después de subir al autobús, le envió un mensaje a Yan Hang.

[Subí al autobús]

[Bueno, estarás solo un rato. Hoy trabajo hasta tarde]

[No te preocupes por mí]

Después de contestar su mensaje, Chu Yi siguió sosteniendo el teléfono y esperó un rato. Tal como le dijo, Yan Hang no se preocupó por él y no le contestó, así que volvió a guardar el teléfono en su mochila.

Cuando bajó del autobús, el cielo ya estaba oscuro y el viento que soplaba era helado.

Los restaurantes de ambos lados estaban intensamente iluminados y la gente en la carretera caminaba a toda prisa.

De pie al costado de la carretera, mientras Chu Yi esperaba que el semáforo se pusiera en verde para cruzar la calle, sintió el tipo de soledad nerviosa que asociaba al otoño.

Sin embargo, en comparación con el sentimiento que tenía en el pasado, de querer regresar a su casa y cuando estaba allí aún no podía deshacerse de él, ahora experimentaba otro tipo de “soledad”.

Detrás de él estaba el dormitorio. Aunque todos se habían ido a casa, recibía sus mensajes de WeChat en el teléfono. Y la casa de Yan Hang estaba al frente. Aunque Yan Hang aún no había regresado, la llave estaba con el guardia de seguridad.

Cruzó corriendo la calle y siguió corriendo hasta la comunidad.

El guardia de seguridad en la entrada ya lo conocía y sonrió al saludarlo. el guardia del edificio de Yan Hang también.

—¿El hermanito viene de visita? —Lo saludó el guardia de seguridad parado a la orilla de la hierba del jardíncito.

—Mm. —Chu Yi miró la manzana que tenía el guardia en la mano—. ¿Viendo al… el erizo?

—Sí —dijo el guardia con una sonrisa—. Te traeré la llave.

—N-no hay prisa. —Chu Yi sacudió su mochila detrás de él—. ¿Dónde e-está el… erizo?

—Aquí. —El guardia se arrodilló y dejó una manzana al césped—. ¿Ya lo viste?

—Sí. —Chu Yi sonrió. El erizo no parecía haber cambiado mucho desde la última vez, pero lucía más gordo—. Ha e-engordado… mucho.

—Come mucho en otoño —dijo el guardia—, para poder hibernar.

—¿Dónde hi-hibernara? —preguntó Chu Yi.

—Se hace una guarida con paja y madera apilada —dijo el guardia de seguridad—. Luego coloca un poco de hierba y hojas por encima.

Esa descripción del guardia de seguridad hizo que Chu Yi, por alguna razón, sintiera mucha ternura. Un pequeño erizo hacía su nidito con madera, pasto y hojas, para resguardarse

Él siempre había querido tener uno, pero nunca había podido.

Aunque en el dormitorio estaba bastante bien y podía bajar sus defensas.

Después de ver al erizo comer tres manzanas, Chu Yi tomó la llave y subió las escaleras.

El calor que sintió cuando abrió la puerta lo hizo entrecerrar los ojos cómodamente.

Tiró la mochila en el sofá, se quedó un rato en el balcón y luego se dirigió a la cocina y abrió el frigorífico para echar un vistazo.

Había muchos ingredientes y varios condimentos dentro, pero no sabía qué hacer con ellos. Había querido comer algo antes de que Yan Hang regresara. Ahora solo con ver los ingredientes para comida occidental en el refrigerador, solo pudo renunciar a la idea .

Después de dudar por un rato, decidió ir a la barbacoa Xiao Li y pedir para llevar.

Cuando Yan Hang regresara, los dos podrían comer barbacoa mientras veían la televisión.

Era perfecto.

~~~

Cuando Yan Hang regresó al restaurante, casi todos los comensales se habían marchado y varios meseros estaban limpiando.

—Llené la bitácora de trabajo de hoy por ti. —Zhang Chen le entregó el cuaderno—. Revisa si tienes algo que agregar.

—Gracias —dijo Yan Hang.

—¿Qué hay del cliente? —preguntó Zhang Chen en voz baja.

Hoy, la comida entregada por su chef secundario no se preparó de acuerdo con las especificaciones del cliente. Él y el gerente Tang acababan de ir a la sala privada para entregar la comida corregida y disculparse con el cliente.

—No está muy feliz. —Yan Hang suspiró suavemente—. De lo contrario, no nos habría regañado durante casi una hora.

—Creí que al ser una anciana, sería fácil hablar con ella. —Zhang Chen sacó la lengua.

—No es muy difícil hablar con ella, pero no hay forma de convencerla. —Yan Hang miró la bitácora de trabajo—. Nosotros fuimos quienes nos equivocamos… ¿todavía tienes aquel té? Dame una taza.

—Espera. —Zhang Chen sacó su termo y le sirvió una taza de té.

Yan Hang no sabía qué tipo de té era. De todos modos, tenía un montón de flores y plantas, y cosas que parecían pequeños palitos de madera, pero el sabor era bueno y se sentía refrescado después de beberlo.

—Oye, Hang Ge, déjame preguntarte algo. —Zhang Chen miró que no hubiera nadie a su alrededor y preguntó en voz baja—: ¿Qué pasa entre tú y el tonto Ma Li?

—¿Eh? —Yan Hang la miró.

—Le dijo a Wang Jie que eres de la mafia. —Zhang Chen se rio mientras lo decía—. También le dije a la gente de su equipo.

—¿Alguien lo cree? —Yan Hang sonrió.

—Quién le va a creer —dijo Zhang Chen mientras se tapaba la boca para ocultar la sonrisa—. ¿Qué mafioso ni siquiera tiene un tatuaje?

—… ¿Por qué no compro unas pegatinas mañana? —Yan Hang estaba convencido que igual que Zhang Chen, todos juzgaban a la mafia de una manera tan simple y burda.

—Me parece bien. —Zhang Chen asintió.

—Date prisa en limpiar. —Yan Hang cerró el cuaderno y lo metió en el cajón.

Yan Hang se dirigió a su casa unos 20 minutos antes de lo planeado. Cuando pasó frente a la barbacoa Xiao Li, vaciló y sacó su teléfono para preguntarle a Chu Yi si quería barbacoa.

—Hermanito, ¿quieres barbacoa? —El dueño salió del restaurante y se apoyó en la puerta, sonriente.

—Podrías ondear una servilleta —dijo Yan Hang.

—No necesitas entrar. —El dueño hizo un gesto con la mano—. Tu hermanito acaba de venir, ordenó muchos platillos para llevar.

—¿Eh? —Yan Hang estaba atónito.

—No te miento, de verdad —dijo el dueño—. Si corres, todavía puedes alcanzarlo.

—Gracias. —Yan Hang sonrió—. Entonces lo intentaré.

Yan Hang vaciló y corrió hacia la comunidad.

Al cruzar la entrada, le preguntó al guardia: —¿Mi hermano acaba de entrar?

El guardia asintió y señaló: —Me dio hambre al ver tanta barbacoa.

Yan Hang siguió adelante y vio a Chu Yi caminando por delante de él.

Llevaba una gran bolsa de barbacoa en una mano, mientras sostenía su teléfono en la otra.

Yan Hang aligeró sus pasos, se inclinó rápidamente y buscó en su bolsillo algún arma homicida.

Al final, solo encontró el encendedor que le Chu Yi le regaló.

Cuando estaba un paso detrás de Chu Yi, estiró el brazo para rodearle los hombros y de repente sonó el teléfono en su bolsillo.

Yan Hang se sorprendió.

Chu Yi también se sorprendió y volvió la cabeza hacia atrás abruptamente.

A Yan Hang no le importaba el teléfono, y ya que la obra había comenzado, tenía que terminar.

Agarró los hombros de Chu Yi y apoyó el encendedor contra su cabeza: —No te muevas.

—He-he-he-hermano… perdóname… la vida. —Chu Yi estaba atónito.

En este momento, su tartamudeo quedaba perfecto.

Yan Hang contuvo una sonrisa: —Saca el dinero.

—Lo ga-gasté… todo en b-barbacoa —dijo Chu Yi—. ¿P-por qué no… te la llevas?

Yan Hang golpeó el encendedor con el dedo equivocado.

Una llamita se encendió.

Luego, ambos sintieron un olor a quemado al mismo tiempo y se congelaron al mismo tiempo.

—¡Carajo! —Yan Hang rápidamente apartó la mano del mecanismo de encendido—. ¿Dónde te quemaste?

—Cabello. —Chu Yi le puso el dedo en el estómago tan pronto como terminó de hablar—. ¡Pum!

—¡Ah! —Yan Hang se cubrió el estómago y se tambaleó hacia atrás dos pasos—. No esperaba que fueras una persona así…

—¡Pum! ¡Pum! —Chu Yi le disparó dos veces con el dedo, luego se lo llevó a la boca para soplarle.

Yan Hang se rió: —Que buena actuación.

Chu Yi se rio mucho: —¿Por q-qué no… me mandaste un… mensaje cu-cuando saliste del trabajo?

—Solo lo recordé cuando me subí al taxi, y tenía demasiada pereza para sacar mi teléfono —dijo Yan Hang mientras sacaba el teléfono—. No sabía que tú…

—Iba a llamar —dijo Chu Yi—. Justo de-después del primer… to-tono de marcado, sonó algo detrás… de mí y me so-sobresalté.

—¿Compraste tanta barbacoa? —Yan Hang abrió la bolsa y miró dentro.

—Vamos a co-comer y tomar… toda la noche —dijo Chu Yi—. Vi q-que hay ce-cerveza.

—Noche de película con barbacoa y cerveza —dijo Yan Hang—. ¿Es lo que quieres?

—Sí. —Chu Yi sonrió—. Nu-nunca lo he… hecho.

—Pobre niño. —Yan Hang puso su brazo alrededor de sus hombros, y caminaron juntos hacia el otro lado del edificio—. Además de correr por la noche, e ir a la orilla del río para aplastar la cara en el hueco del árbol, ¿qué otros pasatiempos tenías?

—Se-sentarme en el… escritorio, c-cavilando —dijo Chu Yi—. Podía q-quedarme así… toda la noche.

Yan Hang suspiró.

—Pero después… empecé a ir al… gi-gimnasio de boxeo —dijo Chu Yi—. Tenía q-que entrenar… y limpiar mientras… trabajaba.

—¿Cuánto te pagaban al mes? —preguntó Yan Hang.

—Mil trescientos. —Chu Yi pensó durante un momento—. No… mil o-ochocientos.

—¿Mil ochocientos solo por limpiar? —Yan Hang lo miró—¿Qué más hacías?

—De-después de practicar… los pu-puñetazos que… me enseñaron, el entrenador me hi-hizo luchar. —Chu Yi de repente se sintió un poco orgulloso—. Dijo que si… ga-ganaba, me daría quinientos.

—¿Ganaste? —preguntó Yan Hang.

—Mm. —Chu Yi asintió, de repente se sintió como si se hubiera convertido en un boxeador.

Era un perro boxeador.

—Busquemos algún lugar para luchar cuando tengamos tiempo —dijo Yan Hang—. Realmente tengo que probar si eres realmente tan bueno.

—Si p-pierdo, te dejé ga-ganar —dijo Chu Yi.

—¿No puedes ser más desvergonzado? Si ganas, eres el mejor. Y si pierdes, ¿es porque me dejaste ganar? —Yan Hang lo miró.

—Sí. —Chu Yi asintió solemnemente.

De hecho, no le importaba si luchaba con otros, podría pelear, sin importar si peleaba mejor o no.

Solo con Yan Hang no podía juzgar.

No había visto a Yan Hang pelear demasiado, había peleado dos veces, pero la fuerza de sus oponentes era demasiado débil, y no había tenido oportunidad de lucirse.

Siempre le había parecido que Yan Hang era como el señor Yan, un maestro que vivía en reclusión en las montañas y no aparecía fácilmente.

Cuando llegaron a casa, estaba completamente oscuro, las cortinas de la habitación estaban abiertas y podía ver el cielo oscuro afuera y las luces más allá.

Al pararse junto a la ventana, Chu Yi pareció distraerse.

—¿Cuál es el problema? —Yan Hang se paró detrás de él y apoyó el codo sobre su hombro.

—Tú. —Chu Yi miró su codo—. No… creceré más.

—¿En serio? — Yan Hang presionó con fuerza su codo—. ¿Se ha truncado tu meta de medir dos metros?

—En nuestro dormitorio… solo Wu Xu es… más bajo que yo. —Chu Yi suspiró.

—Hay alguien más bajo que tú, deberías estar muy feliz. —Yan Hang se rio, se giró y abrió el cajón del mueble de televisión—. Ve a pararte junto a la pared, te mediré.

Chu Yi se paró junto a la pared.

Yan Hang agarró un libro y trazó una línea en la parte superior de su cabeza.

Chu Yi levantó los ojos para echar un vistazo.

No sabía por qué, cada vez que veía un libro de Yan Hang, tenía una sensación peculiar. No le parecía que Yan Hang tuviera relación con un libro.

Yan Hang era como un espadachín errante.

Pero después de escuchar a Yan Hang hablar en inglés, cantar canciones en inglés y leer… Antes de que pudiera leer el título del libro con claridad, Yan Hang ya se había llevado el libro, agarró una regla y comenzó a medir la altura.

Chu Yi miró el libro de cubierta violeta a un lado: —Ese es tu… tu… tu…

Yan Hang inclinó la cabeza para mirarlo: —Detente un momento.

Chu Yi se detuvo.

—Siempre pienso que si continúas hablando, surgirán algunas palabras asombrosas —dijo Yan Hang. —Ese es un material didáctico de interpretación que me recomendó una chica.

—Interpretación. —Chu Yi dijo la palabra desconocida para familiarizarse con ella—. ¿Qué es-es?

Yan Hang sonrió sin decir una palabra, miró la regla, —¿Ciento setenta y… siete?

—¡Crecí! —Golpeó la pared con entusiasmo tan pronto como lo escuchó—. ¡Tr-tres centímetros!

—No es tanto. —Yan Hang lo miró—. Si no supiera, creería que creciste tres metros.

Chu Yi sonrió y no dijo nada.

Ser alto era algo que realmente lo hacía muy feliz. Antes no le preocupaba, porque la abuela dijo que no era alto porque su madre no era alta y su padre tampoco. Pero su tía se preocupó porque no tuvo la suficiente nutrición cuando era un niño.

Por eso Chu Yi empezó a preocuparse desde que empezó a desarrollarse. Temía dejar de crecer si no se cuidaba.

Ahora, de repente, se dio cuenta de que era un poco más alto. Estaba tan feliz, que no quería hacer ningún trabajo y se sentó en el sofá. Observó a Yan Hang mientras entraba y salía de la cocina y sacaba la olla y los condimentos y los ponía frente a él.

Chu Yi se levantó de un salto después de que casi estaba todo listo. —Yo vo-voy por lo… demás…

—Siéntate —dijo Yan Hang—. Ya está todo listo. Te iba a contar el tiempo que te durara la felicidad por tus tres centímetros.

—No lo entiendes. —Chu Yi se sentó.

—No entiendo nada. No me preocupé en absoluto cuando yo medía 1,5 metros. —Yan Hang encendió la olla de inducción.

—El tío Yan es alto. —Chu Yi lo pensó después de terminar de hablar—. ¿Todavía tienes ti-tiempo para… crecer?

—Tonterías —dijo Yan Hang—. Sólo tengo 19 años. Con regarme un poco de agua, puedo crecer uno o dos metros más.

Chu Yi se echó a reír.

Yan Hang había instalado un proyector en su casa, que era como una gran pantalla en la pared. Cuando se sentaron en el sofá, Chu Yi sintió como si estuviera sentado en una sala de cine.

También tenía altavoces. Chu Yi había estado allí varias veces, pero hasta hoy descubrió que los dos dispositivos plateados en forma de palitos al lado del mueble del televisor eran altavoces.

—Yan Hang. —Chu Yi no pudo evitar estar un poco preocupado—. Despilfarras… el di-dinero, ¿verdad?

—Mm. —Yan Hang ajustó la imagen y los efectos de sonido, y lo miró—. Estoy acostumbrado. Gasto todo lo que tengo hasta quedarme sin nada.

Chu Yi suspiró.

—¿Sigues preocupado por mí? —Yan Hang sonrió—. Solo quería decirte algo. Lo olvidé antes. Le pregunté a mi colega. Ella tiene un trabajo en un pequeño restaurante. Busca a alguien para trabajar de mesero en turnos nocturnos eventuales…

—No-no puedo —dijo Chu Yi—. No me… entenderán.

—¿Cuánto tiene que decir el mesero? —dijo Yan Hang—. No sirven cena por la noche, principalmente solo es entregar bebidas y bocadillos para parejas jovenes. No es necesario hablar.

Chu Yi se quedó callado.

Este trabajo a tiempo parcial era muy adecuado. Tenía muchas ganas de aceptar, pero… cuando piensa en ser mesero, se sentía un poco confundido. En caso de que el cliente le preguntara algo, no sabría qué hacer.

—Ve a intentarlo —dijo Yan Hang—. Tienes que experimentar muchas cosas antes de darte cuenta si no funcionan, y entonces ya no las haces. ¿Cuál es la preocupación?

Después de dudar durante dos segundos, Chu Yi asintió: —Está bien.

—Está listo para cocinar. —Yan Hang puso la mantequilla en la olla para que se derritiera y puso un puñado de brochetas—. El control remoto está junto a tu mano, puedes elegir una película.

Cuando alcanzó el control remoto, Chu Yi vio una bola plateada en la mesa cafetera. Tenía muchos ojos pequeños. Lucía muy hermosa y con mucha textura.

—¿Qué es e-eso? —preguntó Chu Yi.

—Un pequeño altavoz Bluetooth, también se puede usar como luz de noche. —Yan Hang lo levantó y encendió el interruptor, sacudió la mano y una luz amarilla iluminó los pequeños ojos—. ¿No lo sabes?

—No había vi-visto algo… tan sofisticado. —Chu Yi agarró la bola y la miró por todos lados.

—Quiero decir que ¿no sabías de este…? —Yan Hang lo miró—. Es un regalo de cumpleaños de Zhou Chunyang.

—¿Q-qué? —Chu Yi se quedó atónito.

—Después de mi cumpleaños, fue al restaurante a comer con su papá —dijo Yan Hang—. Cuando lo acepté, pensé que tú lo sabías.

—No sabía. —Chu Yi miró fijamente la bola en su mano.

«¡Zhou Chunyang!»

«¡Alguna de esas pocas noches que no estaba en el dormitorio fue al restaurante de Yan Hang!»

«¡Incluso le dio a Yan Hang un regalo de cumpleaños!»

«¡Cómo supo del cumpleaños de Yan Hang!»

«Oh, le dije.»

«Entonces, ¿cómo pudo ir en secreto a darle un regalo?»

«¿Por qué no puede?»

«… ¡Simplemente no puede!»

«¡Simplemente no puede!»

—¿Qué pasa? —Yan Hang lo tocó y puso dos brochetas de cordero en el plato frente a él—. ¿Ustedes dos tienen alguna disputa?

—No —Chu Yi dejó el altavoz y le dio un mordisco a una brocheta de cordero—. ¿él va a menudo allí?

—No muy a menudo, solo dos o tres veces, siempre con su papá —dijo Yan Hang—. Me acabo de enterar de que su papá es cliente VIP de nuestro hotel.

—Tiene… dinero —dijo Chu Yi.

—Bueno, sí. —Yan Hang sonrió.

Chu Yi no podía describir en qué tipo de estado de ánimo estaba. No podía decir que estuviera ofuscado, ni deprimido. Todo parecía inexacto. Solo sentía que algo estaba atorado en un rincón de su cuerpo, pero si quisiera rascarlo, no sabría dónde.

Era bastante molesto.

—Déjame elegir una película. —Yan Hang agarró el control remoto—. ¿Te gustaría ver una película de terror mientras cenamos?

—No sé. —Chu Yi estaba un poco confundido. Casi no recordaba las películas. Cuando estaba en la primaria, vio una película educativa contra la trata de personas que proyectó la escuela, pero no recordaba haber visto nada más.

—Nosotros los perros probablemente nunca hemos visto una película. —Yan Hang suspiró—. Venga, elijamos está. No la he visto todavía.

—Bien. —Chu Yi miró el título, Llave Maestra.

Probablemente la historia de un cerrajero.

Pensando en el cerrajero, volvió la cabeza y miró a Yan Hang. —Yo puedo de-desbloquear una… cerradura.

—¿Eh? —Yan Hang lo miró, y luego se dio la vuelta y miró el título de la película. Se rió tanto que sus palillos cayeron al suelo.

—De verdad —dijo Chu Yi.

—Oye. —Yan Hang suspiró mientras seguía sonriendo, lo rodeó con el brazo y frotó la barbilla contra su coronilla, luego recogió los palillos y se los entregó—. Ve a lavarlos. Disfruta.

Después de que Chu Yi fue a lavar los palillos, lo entendió: —¿No-no es… de un cerrajero?

—Cállate. —Yan Hang apenas había dejado de reírse. Cuando Chu Yi habló, rió tan repentinamente que dejó caer un montón de camarones sobre la mesa.

Chu Yi estaba un poco avergonzado. Normalmente no sería tan estúpido para comportarse así, pero se debía principalmente a la aparición repentina del pequeño altavoz y linterna de Zhou Chunyang que lo hizo sentir mal.

La película parecía bastante aterradora, Chu Yi la miraba mientras comía, pero seguía pensando en Zhou Chunyang, y no podía asustarse.

—¿Cuántas latas más? —Yan Hang agitó la lata de cerveza vacía.

—Una más… e-está bien —dijo Chu Yi.

Yan Hang se levantó y fue a la cocina. Y Chu Yi sacó su teléfono y rápidamente envió un mensaje a Zhou Chunyang.

[¿Le diste un regalo a Yan Hang?]

Era probable que Zhou Chunyang estuviera jugando con su teléfono y respondió rápidamente.

[Bueno, me lo dio otra persona. No lo necesitaba, así que se lo regalé.]

«¿No era un regalo comprado especialmente para él?»

Chu Yi de repente dio un suspiro de alivio.

[¿Te gustó? Tengo otro aquí, te lo llevaré cuando regrese a la escuela.]

Zhou Chunyang envió otro mensaje inmediatamente.

Al leerlo, Chu Yi no supo cómo responder y de repente se sintió como un tonto.

[No puedo usarlo]

[También se pueden usar con un teléfono. El otro es de color negro, es pareja con el de Yan Hang]

Chu Yi apretó el teléfono y de repente sintió la vergüenza de no saber cómo explicárselo a Zhou Chunyang.


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