Moneda de la Suerte 32

Yan Hang se quedó mirando a Chu Yi.

Aunque lo reconoció por su forma de correr y sus zapatos, estaba impactado por su ágil huida, pero ahora que escuchó sus palabras, finalmente estuvo completamente seguro de que este era Chu Yi.

Aunque los cambios en Chu Yi eran tan grandes que no pudo pensar siquiera en qué responder a su pregunta.

Simplemente siguió sujetándole la muñeca y presionándolo contra el árbol. Después de un largo rato dijo: —¿Has comido?

Yan Hang sintió que algo estaba mal con sus palabras.

—N-no todavía —dijo Chu Yi—. No he t-terminado… el trabajo.

—¿Cuál es el trabajo? —preguntó Yan Hang.

—Folletos. —Chu Yi, de repente recordó algo y luchó un poco por zafarse—. Mis fo-folletos…

—¡No te muevas! —Yan Hang levantó más la muñeca en su espalda—. ¿Quieres huir?

—N-no… —susurró Chu Yi.

—¿Atrapaste a un ladrón? —Una voz sonó detrás de ellos—, ¿Quieres ayuda? ¿Quieres que llame a la policía?

Yan Hang giró la cabeza, un hombre estaba arremangándose detrás de él, mirando a Chu Yi con expresión de justiciero.

—No, no. —Yan Hang soltó apresuradamente a Chu Yi, pero aún así lo agarró por la muñeca y siguió alerta—. Estamos jugando.

—Oh. —El hombre probablemente estaba decepcionado por no poder demostrar sus habilidades, así que los observó de nuevo—. ¿Realmente no necesitas ayuda?

—No es necesario —dijo Yan Hang—. Gracias, eres una buena persona.

—Está bien, está bien. —El hombre sonrió y agitó la mano, y continuó su camino—. Entonces ustedes dos continúen jugando.

—Si huyes de nuevo, te daré una paliza. —Yan Hang volvió la cabeza para mirar a Chu YI.

—No hu-huiré —dijo Chu Yi.

Yan Hang le soltó la mano.

Efectivamente, Chu YI no volvió a correr, permaneció quieto, en silencio.

Había demasiadas preguntas y enredos en la mente de Yan Hang, que no podía encontrar las palabras. Se quedó en silencio.

Al cabo de un rato, volvió a hablar: —¿Está repartiendo folletos como trabajo a tiempo parcial?

—Mm. —Chu Yi dio un paso adelante, y se detuvo a mirarlo de nuevo. Después de pensarlo un momento, señaló los folletos que había tirado al costado de la calle—. Te-tengo que… recogerlos.

—No, qué mierda vas a recoger —dijo Yan Hang.

—Entonces no me p-pagarán. —Chu Yi suspiró.

Yan Hang no dijo nada, sacó del bolsillo doscientos yuanes y se los metió a él en el bolsillo: —Te llevaré a cenar.

—N-no. —Chu Yi estaba un poco ansioso—. Si no lo hago… habré de-desperdiciado to-toda mi tarde.

Yan Hang lo miró, pensó un rato y le pareció que sus palabras tenían sentido… así que los dos se acercaron y recogieron los folletos que se habían derramado por el suelo.

—Dame algunos —dijo Yan Hang—. Será… más rápido si los entregamos ambos.

—Oh. —Chu Yi dudó y le dio la mitad de folletos a Yan Hang.

~~~

Chu Yi regresó a la entrada del supermercado y comenzó a repartir folletos, Yan Hang también distribuía los folletos a tres o cuatro metros de él.

Yan Hang también había recogido todas las bolsas de comida revueltas que había lanzado antes al parterre de flores.

Chu Yi no se había atrevido a mirar a Yan Hang. Todavía estaba mareado, muy mareado, como si todo fuera un sueño, sin saber lo que estaba haciendo.

Pasó un año buscando a Yan Hang, estudiando las pistas y viendo el mapa hasta el cansancio. Sabía dónde estaban las tiendas y recordaba incluso dónde estaba el contenedor de basura.

Ahora Yan Hang había aparecido de repente.

Y ni siquiera procesó la sorpresa antes de echar a correr.

Después de su huida frustrada, ni siquiera saludó a Yan Hang con entusiasmo, e incluso dejó que lo ayudara a repartir folletos en la entrada del supermercado .

¿Qué tipo de escena era ese tan esperado reencuentro?

¿Chu Yi estaba drogado o qué?

Yan Hang también podría haber estado drogado, porque ni siquiera lo cuestionó, solo se quedó parado entregó golletos.

Pasaban muchas personas por allí, así que terminaron con los folletos pronto, y Yan Hang regresó a la empresa con Chu Yi para cobrar su dinero del día.

Cuando salieron del edificio de oficinas, Yan Hang finalmente se relajó.

Dio un paso atrás y observó a Chu Yi: —¿Creciste tanto?

—Sí. —Chu Yi sonrió un poco avergonzado.

—¿Y todavía puedes usar esos zapatos? —preguntó Yan Hang.

—Mm. —Chu Yi asintió—. Ya no uso… p-plantillas.

—¿Por qué viniste aquí? —preguntó Yan Hang de nuevo.

—Para ir a la… escuela —respondió Chu Yi.

Yan Hang lo miró, y al cabo de un rato se acercó a abrazarlo y le dio dos palmaditas en la espalda suavemente: —Ha pasado mucho tiempo, perrito.

~~~

Chu Yi realmente había crecido. Antes, su cara quedaba presionada contra el pecho de Yan Hang, pero ahora con ese abrazo, su cabeza le llegaba a la nariz, y pudo oler su champú.

Después de una pausa de dos segundos, Chu Yi estiró los brazos para abrazarlo con fiereza, tan fuerte que los brazos le temblaron por el esfuerzo.

Yan Hang volvió a darle palmaditas en la espalda, sin hablar.

Chu Yi lo sujetó por la ropa con toda su fuerza.

Luego escuchó un llanto muy bajo de Chu Yi.

—¿Estás llorando? —Yan Hang bajó la cabeza para mirarlo y Chu Yi ocultó la cabeza rápidamente—. ¡Estás llorando! —Yan Hang lo sujetó por el cabello.

Ya estaba oscuro. Estaban detrás de un edificio de oficinas, así que no había nadie cerca de ellos. No importaba cuánto tiempo quisiera Chu Yi llorar.

—No me di-dijiste cuando… te marchaste. —La voz de Chu Yi era muy bajita, un poco pastosa—. De repente… de-desapareciste.

—Lo siento. —Yan Hang suspiró ligeramente.

Había estado muy molesto por marcharse sin despedirse, pero realmente no sabía qué hacer. Tenía miedo de involucrar a Chu Yi de nuevo. Ni siquiera volvió a abrir WeChat.

Pero nunca esperó que Chu Yi reapareciera frente a él de esta manera.

—Lo sientes una mierda. —Habló con fluidez esta vez, con un fuerte sonido nasal.

—No hables como yo. —Yan Hang sonrió.

—Tengo que… ir a la escuela —dijo Chu Yi.

—Vamos, te llevaré a comer algo —dijo Yan Hang—. Y charlaremos.

—Sí —respondió Chu Yi con voz apagada.

Después de un rato, lo soltó, se dio la vuelta y se secó los ojos.

—¿Qué quieres comer? —preguntó Yan Hang.

—Ba-barbacoa Xiao Li —dijo Chu Yi.

Yan Hang lo miró, y cuando estaba a punto de hablar, de repente Chu Yi se dio la vuelta y se puso en cuclillas para agarrar a Yan Hang por el tobillo.

—¿Qué sucede? —Yan Hang se sorprendió.

Chu Yi tocó la piedrita en su tobillo, un poco avergonzado. Se levantó de nuevo, se dio la vuelta y caminó hacia la calle.

—Nunca me la he quitado —dijo Yan Hang.

—Mm —respondió Chu Yi, sin mirar atrás.

De hecho, era un poco vergonzoso ir a la Barbacoa Xiao Li ahora.

El dueño apenas lo conoció ayer, y lo consoló porque no era fácil conquistar a las chicas, y al día siguiente traía a un chico atractivo. ¿Qué cara debía poner…?

—Hermanito, ¿estás aquí otra vez? —El dueño lo reconoció en cuanto lo vio—. Y hoy trajiste a tu amigo… ¿eh, tú?

Chu Yi se sentía muy avergonzado. Bajó la cabeza y entró. Yan Hang detrás de él saludó al dueño: —Tío, ¿hay mesas libres?

—Sí —dijo el dueño con una sonrisa—. Hay una mesa en la esquina, ¿es este tu amigo?

—Sí. —Yan Hang sonrió—. ¿Lo conoces?

—Comió aquí ayer. Pidió un plato grande —dijo el dueño—. Come bastante, pero… —El dueño bajó la voz, pero Chu Yi alcanzó a escucharlo, avergonzado.

—Esperaba a una chica ayer, pero no llegó —dijo el dueño—. Consuélalo.

—… Oh. —Yan Hang se sorprendió mucho cuando escuchó sus palabras.

Después de sentarse y pedir comida, el dueño trajo unas botellas de licor: —Ayer no pudiste beber solo, pero hoy pueden beber juntos.

—Gracias, tío —dijo Yan Hang.

Chu Yi se enfocó en la cerveza. Estaba demasiado avergonzado para levantar la cabeza.

—Primero haré una llamada. —Yan Hang sacó su teléfono.

—Mm —respondió Chu Yi.

«¿Llamarás a tu amigo porque no vas a cenar con él

Chu Yi volvió a sentir la inexplicable sensación de pérdida. Agarró un vaso, se sirvió licor, y tomó dos sorbos.

la cerveza fría lo hizo sentir más cómodo.

—Volveré más tarde —dijo Yan Hang—. Te llamaré cuando llegue, para que puedas recoger tu té con leche. Eh… encontré a un amigo…

Yan Hang lo miró: —Mm, Chu Yi. Está bien… Te contaré más tarde… Bien.

Chu Yi levantó la vista. De repente estaba emocionado.

Esa persona lo conocía. Yan Hang se lo había mencionado a esa persona.

—Solo te serviste a ti. —Yan Hang colgó el teléfono y agarró una licor.

Después de recuperarse, Chu Yi agarró la cerveza y le sirvió un vaso.

—¿Por qué no tomamos una botella cada quien? —Yan Hang le hizo una seña al camarero—. Beber en vasos es demasiado problemático.

—Yo… —Chu Yi estaba atónito, nunca había bebido así.

—Después de un rato, la cerveza no estará tan fría —dijo Yan Hang—. Bebe suficiente primero. Bebiste bastante bien hace un momento… ¿que no antes no podías beber licor?

—Te-tenía sed. —dijo Chu Yi. El camarero dejó un paquete de licor en la mesa y él rápidamente agarró la botella de la que había servido los dos vasos. Yan Hang le acercó otra botella—. No p-puedo.

Yan Hang sonrió, levantó su vaso y lo sacudió: —Perrito, salud.

«Que atractivo».

Cuando Yan Hang sonreía de esa manera, con las comisuras de su boca elevadas, sus ojos eran muy cálidos y muy hermosos.

Chu Yi levantó su vaso y lo entrechocó, y luego se bebió medio vaso de golpe, lo cual fue muy refrescante.

—Un amigo de mi papá y yo vivimos en la comunidad detrás de aquí. —Yan Hang señaló detrás de él—. Estaré aquí por mucho tiempo.

—Ah. —Chu Yi dejó el vaso y soltó un suspiro de alivio. Su estado de ánimo de repente se elevó por los aires. Entonces era el amigo del señor Yan.

Pero esas palabras “señor Yan” hicieron que su ánimo decayera después de un segundo.

—¿Por qué viniste hasta aquí a la escuela? —Yan Hang cambió de tema.

—Por que sí. —Chu Yi lo miró, luego volvió a mirar la cerveza—. Dijiste que si no… entraba en el… i-instituto, debía especializarme en algo.

—¿Y yo te dije que fueras tan lejos? —preguntó Yan Hang.

Chu Yi no contestó.

De repente se sintió muy avergonzado y no sabía qué decir. Si Yan Hang supiera que estuvo buscando pistas todos los días después de ver su foto, podría pensar que era un pervertido.

Yan Hang no habló, y después de mirarlo fijamente por un rato, sacó su teléfono y lo presionó un par de veces.

—No será que… —Yan Hang volvió la pantalla hacia él—. Viste esta imagen, ¿verdad?

—No. —Chu Yi lo negó rápidamente, sin atreverse a mirar la pantalla. Sabía que la imagen debía mostrar la Barbacoa Xiao Li que Yan Hang publicó en Weibo.

—¿Dices que no sin siquiera mirarla? —preguntó Yan Hang—. ¿Entonces por qué viniste aquí a comer barbacoa?

—El dueño me hi-hizo entrar —dijo Chu Yi.

—Que tontería ¿El dueño debía ahuyentarte? —preguntó Yan Hang.

—Fue el de-destino —dijo Chu Yi.

Yan Hang se quedó atónito, se rió y extendió la mano para darle un golpecito en la frente: —Cuéntame, ¿cómo me encontraste?

Era una historia muy larga, para un tartamudo, sería extraordinariamente larga de contar.

Chu Yi no supo qué decir.

—¿Viste la foto? —preguntó Yan Hang.

Chu Yi asintió.

Yan Hang no dijo más.

Rápidamente tomó la cerveza y bebió dos sorbos.

—Entonces ¿buscaste dónde había sucursales de Barbacoa Xiao Li? —preguntó Yan Hang de nuevo.

Chu Yi vaciló antes de asentir.

Yan Hang guardó silencio durante mucho tiempo.

Chu Yi no se atrevió a mirar hacia arriba, casi tenía enterrada la cara en el vaso de cerveza. Tenía mucho miedo de que a Yan Hang le pareciera fastidioso.

Solo se habían conocido unos cuantos meses, y cuando se marchó, Chu Yi lo había seguido hasta allí como un acosador pervertido. ¿¡Estaba loco!?

—¿Existen muchas Barbacoas Xiao Li? —la voz de Yan Hang era muy bajita.

—N-no muchas —dijo Chu Yi—. Sólo… unas cuantas.

—¿Buscaste por mucho tiempo? —preguntó Yan Hang.

Chu Yi escuchó un cambio en la voz de Yan Hang, vaciló y levantó los ojos hacia la cara de Yan Hang.

Los ojos de Yan Hang estaban rojos.

Chu Yi quedó atónito.

—¿Qué pensabas? —Yan Hang estiró la mano y le pellizcó la barbilla—. ¿Qué pensabas, Chu Yi?

—Lo siento —dijo Chu Yi.

—Lo sientes una mierda —dijo Yan Hang.

El camarero trajo dos platos grandes con las brochetas que habían ordenado. —Hay dos platos más, coman esto primero.

—Come. —Yan Hang lo miró.

—No co-comí tanto ayer —dijo Chu Yi.

—Ya veo. —Yan Hang sonrió.

Chu Yi le dio un mordisco a un pescado a la parrilla.

—¿En qué escuela estás ahora? —preguntó Yan Hang—. ¿En qué especialidad?

—Reparación a-automotriz —dijo Chu Yi. Cuando quiso hablar sobre la escuela, descubrió que no podía recordar con claridad los detalles, así que sacó su teléfono y buscó la imagen con el panfleto.

—¿Cambiaste tu teléfono? —Yan Hang extendió su mano y tomó su teléfono para mirar la imagen—. No está cerca aquí.

—No es muy… lejos —dijo Chu Yi—. Llego en una… hora.

—Vas aprender reparación automotriz. —Yan Hang le devolvió el teléfono—. ¿Reparación de automóviles?

—Mm. —Chu Yi sonrió.

—¿Quién te diseñó el peinado? —Yan Hang lo miró.

—Barbero —dijo Chu Yi—, pero ya… está largo.

—Luce bien, mejor que el original. —Yan Hang lo miró fijamente por un rato, finalmente se reclinó en la silla y suspiró levemente—. Siento que has cambiado demasiado.

—¿Por qué? —Chu Yi de repente se puso un poco nervioso. Mordió el pescado y levantó la cabeza.

—¿Has estado practicando boxeo? —Yan Hang tomó un sorbo de licor.

—Mm. —Chu Yi asintió. Durante este año, el gimnasio de boxeo se había convertido en su lugar favorito—. Voy to-todos los días.

Yan Hang miró a Chu Yi.

Además de ser más alto, su apariencia también había cambiado un poco.

Antes, Chu Yi parecía un niño pequeño, como era muy pobre, daba la impresión de ser una bolita enérgica.

Después de un año de separación, de repente se había convertido en un joven.

Aunque siempre había sido solo tres años mayor, Yan Hang por primera vez sintió que Chu Yi era un “compañero”.

Incluso mientras comía, seguía siendo el mismo, enfocado completamente en comer, y el sudor le corría en la punta de la nariz.

—¿No… quieres comer? —Chu Yi levantó la cabeza.

—Sí. —Yan Hang tomó un sorbo de cerveza.

—Dices eso… pero no has co-comido nada. —Chu Yi miró la mesa frente a él.

Yan Hang sonrió y le dio un mordisco a una brocheta.

No había cenado, así que antes tenía bastante hambre, pero en ese momento ya no la sentía.

La repentina aparición de Chu Yi le había generado más que sorpresa.

Se sintió conmocionado, conmovido, preocupado…

Cuando la gente se juntaba, el apetito de todos se disparaba.

Mientras Chu Yi comía, no habló mucho, así que Yan Hang tampoco habló, solo comió en silencio, levantando la cabeza de vez en cuando y devorando un montón de carne.

—¿Ya iniciaron las clases? —preguntó Yan Hang.

—Pasado mañana —contestó Chu Yi—. Hay en-entrenamiento militar.

—¿Entonces viniste a distribuir folletos para aprovechar el tiempo libre? —preguntó Yan Hang.

—Llevo un año tra-trabajando —dijo Chu Yi con una pequeña expresión de triunfo—. Pagué… la matrícula y el pa-pasaje y demás… gastos.

—¿Qué tipo de trabajo? —Yan Hang estaba un poco sorprendido. ¿El Chu Yi que tenía que caminar pegado a la pared podía ir a trabajar? ¿Durante todo un año?

—Limpiando… el gimnasio de boxeo. —Chu Yi sonrió—. El dueño… hizo una excepción.

—Es bastante impresionante —dijo Yan Hang con una sonrisa. Tras pensarlo, no pudo más que reír—. ¿Tu familia no te dio dinero para venir a la escuela?

La sonrisa de Chu Yi se desvaneció rápidamente, y después de comer un montón de cordero, respondió en voz baja: —Mm. Yo puedo… pagarlo solo.

Cuando terminaron la barbacoa y llegó la cuenta, Chu Yi se apresuró a pasarle el dinero al dueño antes que Yan Hang.

—¿Pretendes ser el hombre más rico? —dijo Yan Hang.

—Tú eres… el hombre más rico —dijo Chu Yi—. Déjame… pagar.

—Oh. —Yan Hang lo miró—. ¿El hombre más rico necesita que le pagues la comida?

—Siempre he querido… i-invitarte una comida… deliciosa —dijo Chu Yi—. Una gran… comida.

—La de hoy fue una comida enorme —dijo Yan Hang.

—Habrá ma-más grandes en el… futuro —dijo Chu Yi.

Al salir de la Barbacoa Xiao Li, Yan Hang sacó su teléfono para ver la hora. Eran las diez en punto, y estaba un poco ansioso: —¿Tu escuela tiene hora límite para el acceso?

—No lo sé. —Chu Yi estaba atónito.

—Son las diez en punto —dijo Yan Hang—. El autobús ya no pasa, llamaré un…

Se detuvo a la mitad de la frase y miró a Chu Yi, que rápidamente desvió la mirada de nuevo, pareciendo un poco avergonzado.

—No volverás, ¿verdad? —preguntó Yan Hang.

Chu Yi se apoyó en un poste de luz y miró los autos que pasaban.

—¿Eres sordo o tartamudo? —Yan Hang le dio una patada.

—Sordo. —Chu Yi le devolvió la mirada.

Yan Hang lo miró intensamente.

—No —dijo Chu Yi, y luego continuó inmediatamente—. ¿Está… bien?

—Está bien, no pasa nada —dijo Yan Hang—. Nadie te regañará si no vas a casa ahora.

—Mm. —Chu Yi sonrió.

—Vamos, primero compremos té con leche para el tío Choi —dijo Yan Hang—. Debe estar enloqueciendo por la espera.

—¿Viven… juntos? —Chu Yi de repente se puso un poco nervioso. Temía seguir a Yan Hang y que cuando ese tío Choi lo viera, pensaría que era un acosador.

—No vivimos juntos, él vive en el edificio aledaño —dijo Yan Hang.

—Oh. —Chu Yi suspiró de alivio, y su andar se relajó—. El t-tío bebe té con le-leche?

—Sería mejor que dividas las oraciones. —Yan Hang sonrió.

—Té con leche, ¿eh? —lo repitió Chu Yi.

—Mm, no puede vivir si no lo bebe por la noche. —Yan Hang lo llevó a la tienda de té con leche, golpeó el mostrador y le dijo a la chica que se había quedado dormida recargada encima—. ¡Esto es un robo! ¡Saca el dinero!

—¡El jefe acaba de llevarse el dinero! —La chica se levantó de un salto.

Cuando vio a Yan Hang, la chica sonrió y dio unas palmadas en la mesa: —¡Que atrevimiento!

—¿Tu respuesta está ensayada? —preguntó Yan Hang—. Respondiste tan rápido.

—Sí. ¿Qué tipo de té con leche quieres? —preguntó la chica.

—Café con limón —dijo Yan Hang.

—Está bien. —La chica comenzó a preparar cuidadosamente el té con leche, y luego miró detrás de él—. ¿Tu hermano?

—Mm. —Yan Hang asintió—. ¿Nos parecemos?

—No —dijo la chica—. Tú luces más amable y él luce difícil de tratar.

—De ninguna manera. —Yan Hang miró hacia atrás. No había visto a Chu Yi en un año. ¿En ese tiempo ya podía ser evaluado de esa forma?

Él no lo notaba. Tal vez era que la impresión de ser un saco de boxeo se había quedado profundamente arraigada en su mente. Incluso si percibió los cambios obvios en Chu Yi, todavía sentía que era el niño que necesitaba su “protección”.

—¿Por qué no se parecen? —preguntó la chica.

—Crecimos como… nos dio la gana —dijo Chu Yi.

La chica se quedó atónita y no pudo dejar de reír durante mucho tiempo.

Después de preparar el té con leche, lo empacó y lo entregaron, pero al mirar a Chu Yi, volvió a reírse.

—Ya sabes flirtear con las chicas. —Yan Hang miró a Chu Yi.

—No lo hice —dijo Chu Yi—. No hice… magia.

Yan Hang chasqueó la lengua.

—Haz el t-truco… con la mo-moneda. —Chu Yi volvió la cabeza para mirarlo.

—¿Por qué? —preguntó Yan Hang.

—Quiero verlo —dijo Chu Yi—. De todos modos… no te se-servirá con la chica… del té.

—Tu boca no ha cambiado ni un poco. —Yan Hang suspiró.

—Toma. —Chu Yi sacó una moneda y se la entregó.

Yan Hang suspiró y puso a el yuan entre los dedos mientras caminaban: —Observa.

—Sí. —Chu Yi asintió.

Yan Hang aún lo tenía dominado. Después de rodar la moneda dos veces entre sus dedos, estiró la mano con suavidad y el yuan desapareció.

—¡Vaya! —gritó Chu Yi, y continuó cooperando con el acto—. ¿A dónde se fue?

Yan Hang caminó detrás de él y le dio un golpecito en la cara: —Aquí.

Chu Yi giró la cabeza y cogió la moneda.

—¿No aplaudes? —preguntó Yan Hang.

Chu Yi no hizo ningún sonido, solo miró la moneda en su mano.

—¿Qué sucede? —Yan Hang se inclinó a preguntarle.

—Te extrañé… muchísimo —dijo Chu Yi muy bajito.


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