Moneda de la Suerte 29

En este momento, la mente de Chu Yi giraba a tanta velocidad que sus ojos no sabían qué mirar y los dedos le temblaban. Recordó a su compañera de pupitre, que dijo que estaba tan emocionada cuando asistió al concierto de su ídolo, que casi no pudo ver nada y todo el cuerpo le temblaba.

Para confirmar, Chu Yi abrió su álbum. Temía que Yan Hang borrara su publicación, así que había guardado la foto.

Abrió la foto y la observó. Eran caracteres negros sobre un fondo rojo, y la caligrafía… Volvió a la fotografía de la puerta que encontró y la miró, ¡la caligrafía era la misma! La puerta… regresó de nuevo a la foto, el enfoque principal era la puerta, y solo se veían unas franjas de las paredes a ambos lados, pero se alcanzaba a ver que la fachada era roja.

Pero todavía no estaba seguro, después de todo, tras buscar durante tanto tiempo, había visto muchas fachadas similares, y eran de lo más comunes.

Chu Yi cambió de una imagen a otra varias veces, y finalmente encontró el detalle que confirmó definitivamente. Descubrió que en la fotografía que Yan Hang tomó, al carácter de Li (李) le faltaba un trocito del gancho de abajo, revelando la pintura debajo, y en la fotografía de la tienda, aunque estaba lejos, se veía que al gancho le faltaba la punta.

«¡Esa es!»

Chu Yi se sentía bastante emocionado y no sabía qué hacer. Tiró su teléfono, saltó de la cama y golpeó el aire varias veces.

Aún sin haberse desahogado lo suficiente, saltó y golpeó desde el dormitorio hasta la estancia.

Su abuela miraba la tele en la estancia. Cuando lo vio, pareció que estuviera mirando a un loco. —No sé qué veneno tomaste —dijo con desdén y conmoción.

Chu Yi estaba de muy buen humor. Felizmente lanzó dos golpes en dirección a su abuela y dijo: —¡Zas! ¡Pum!

—¡Si tienes tanta energía, sal a golpear a la gente! —gritó su abuela—. ¡Con que poca mierda te exaltas! ¡Pero eres cobarde cuando estás en la calle!

Chu Yi quiso decir que le había dado una paliza a alguien, pero al final volvió a su habitación a lanzar golpes.

No tenía ningún sentido contarle a la abuela, él no quería darle explicaciones a nadie, y tal vez su abuela no lo entendiera o incluso podía decir cosas peores.

Además, todavía tenía cosas por hacer.

Se reclinó en su catre y cogió el teléfono.

La barbacoa Xiao Li fotografiada por Yan Hang estaba en una ciudad costera. Primero abrió la aplicación del clima y agregó la ciudad.

La temperatura en tiempo real era de 6 grados, la temperatura más baja hoy era de 2 grados bajo cero, por el sol y los vientos del norte la máxima era de 4-5 grados.

Tras observar el clima durante un rato, Chu Yi sonrió y abrió el mapa de la ciudad.

Después de ingresar la dirección de la barbacoa Xiao Li, cambió el mapa a imagen real y lo observó centímetro a centímetro, sintiendo que estaba caminando por esa calle y parado frente al restaurante.

Movió el mapa, ajustó el ángulo…

«Aquí mismo, ¿verdad? Yan Hang estaba parado ahí cuando tomó la foto ese día.»

Chu Yi dejó su teléfono en la cabecera de la cama, se recostó en su brazo y observó.

Siempre había creído que siendo tan persistente y obsesionado como él, si encontraba el lugar, definitivamente tendría el fuerte impulso de ir a visitarlo inmediatamente.

Pero ahora descubrió que no.

En el momento en que abrió el mapa y vio la escena real, de repente se calmó.

Observó la calle tramo a tramo. Ese restaurante no parecía ser muy exclusivo. Si no hacía un viaje especial para ir a comer allí, entonces Yan Hang debía vivir cerca.

Caminaba por esa calle a menudo.

Al parecer, eso era suficiente.

Mirar el teléfono era suficiente para Chu Yi.

Miró la calle en una dirección y otra, además de algunas calles cercanas, y se sintió muy satisfecho observando las tiendas, locales, hoteles y comunidades a ambos lados.

Después de mirar durante media hora, dejó su teléfono a un lado de la cama, se dio la vuelta y se recostó de espaldas, mirando los parches brillantes y oscuros en el techo, que destellaban debido a que tenía los ojos desenfocados.

De hecho, no era suficiente.

Pero no se atrevía a pensar en acercarse.

Entre él y Yan Hang, existía un caso de asesinato y dos padres desaparecidos.

La pregunta en la que nunca se había atrevido a pensar antes todavía estaba clavada en su corazón.

Antes de que encontraran a su padre, ni siquiera sabía si Yan Hang estaba dispuesto a volver a verlo.

~~~

—¿Vas al supermercado? —preguntó Choi Yi por teléfono.

—¿Eh? —Yan Hang miró la hora. A las nueve de la noche, en realidad se preguntaba si pedir comida o preparar algo, pero no había más comida en casa.

Cuando Choi Yi preguntó, se sentó y se dispuso a ir al supermercado a comprar algunos ingredientes: —Iré a comprar algo de comida.

—Eso es genial —dijo Choi Yi—. Tráeme algunos fideos y déjalos con el guardia de seguridad de abajo. Los recogeré mañana.

—… Abogado Choi. —Yan Hang se quedó sin palabras—. Eres increíble.

—Mejor compra lasaña —dijo Choi Yi—. Me gusta la lasaña.

—¿Se te romperán las piernas si vas conmigo? —preguntó Yan Hang.

—Mm. —Choi Yi se rio—. Tengo un montón de documentos por leer, así que no tengo tiempo para salir.

—Lasaña, ¿verdad? —Yan Hang se puso de pie.

—Sí —dijo Choi Yi.

Yan Hang abrió el refrigerador y miró el interior. Se decía que la mayoría de las familias debían comer sobras durante al menos dos semanas después del Año Nuevo Lunar, pero él y Choi Yi habían cenado juntos durante el Año Nuevo chino, y no quedaba nada en el refrigerador.

Tomó nota de lo que debía traer y luego salió.

A esa hora, había mucha gente en el supermercado al otro lado de la calle. Muchos jóvenes vivían en el área. Como salían tarde del trabajo, debían comprar algo para cenar.

Yan Hang avanzaba lentamente, empujando su carrito de compras.

Después de algunos pasos, alguien detuvo el carrito.

Antes de levantar los ojos para mirar a la persona, miró su mano. Era la mano de una chica. Se sintió inexplicablemente aliviado. Quizá las palabras de Choi Yi lo mantenían en alerta.

La dueña de la mano era Zhang Chen, que estaba muy sonriente.

—¡Realmente viniste a comprar vegetales! —Zhang Chen miró las cosas en su carrito—. Es increíble.

—¿Qué debo comer si no compro vegetales? —preguntó Yan Hang.

—¿No todos los solteros comen comida rápida, fideos instantáneos, comida precocida y arroz instantáneo? —preguntó Zhang Chen con una sonrisa.

—Como sea, soy un hombre soltero que trabaja en un restaurante occidental —dijo Yan Hang.

—¿Sabes cocinar? —Zhang Chen levantó un trozo de queso y lo miró—. ¿Vas a cocinar comida occidental?

—Toma lo que quieras. —Yan Hang vio que llevaba las manos vacías—. ¿Por qué estás aquí?

—Mi abuela vive por aquí. Mañana es mi día de descanso, así que iré a acompañarla y le prepararé la comida de paso… —dijo Zhang Chen y lo miró—. ¿Sabes qué ingredientes comprar para la pizza?

—Lo sé. —Yan Hang empujó el carrito—. Vamos.

—Gracias. —Zhang Chen lo siguió.

Pizza.

Yan Hang había hecho muchas pizzas de diferentes ingredientes, pero ahora estaba fijo en su mente las que hizo para Chu Yi.

Sin importa qué recordara, no podía evadirlo.

Sus recuerdos estaban como atrapados en un pasaje estrecho. Solo podía recordar algunas cosas. Todo lo que podía recordar era que Chu Yi vivía en el distrito junto al río al este de la ciudad.

«Ah

Todavía podía recordar el distrito junto al río.

Por supuesto que por buena o mala que fuera su memoria, sus recuerdos allí eran los más arraigados en más de diez años.

—¿Este? —preguntó Zhang Chen junto a él.

—¿Eh? —Yan Hang la miró.

Sostenía un paquete de embutido en la mano: —¿Este?

—Este tipo de embutido tiene un sabor muy fuerte. Puedes ocuparlo si te gusta, si no te gusta… —Yan Hang señaló la pila de embutidos en el estante—. Ese estará bien.

—Este me gusta —dijo Zhang Chen—. ¿Estás ocupado? Si estás ocupado, puedes darme una explicación general y yo misma encontraré todo.

—Estoy bien —dijo Yan Hang—. ¿Qué pasa?

—Estás muy distraído. —Zhang Chen sonrió—. Pero pareces ser así todo el tiempo. Eres un joven atractivo, misterioso y melancólico.

—¿Estás escribiendo una novela? —Yan Hang tomó un paquete de queso y se lo entregó—. Trocéalo cuando lo uses.

—Bien. —Zhang Chen asintió.

De hecho, Zhang Chen era una chica con muy buena personalidad. Entre sus compañeros jóvenes, era la más popular, alegre, despreocupada y generosa.

Si fuera alguien más, Yan Hang no lo ayudaría a hacer las compras.

El asunto era que Yan Hang solía pensar que no tenía amigos porque no tenía la oportunidad de hacerlos, luego, cuando tuvo la oportunidad, conoció a Chu Yi.

Después de llegar aquí, tendría más oportunidades de hacer más amigos.

Pero ya se había dado cuenta de que no parecía ser el caso.

A excepción de algunos colegas con los que estaba un poco más unido, todavía no tenía amigos y no tenía interés en esforzarse por hacerse amigo de nadie.

Parecía que Chu Yi era un caso especial.

—Dicen que comer pescado te hace inteligente —dijo Zhang Chen junto a él—. Mi sobrino come pescado todos los días, pero no parece muy inteligente.

Yan Hang no sabía cuál era el tema de conversación anterior, ni siquiera estaba seguro de si había estado hablando antes, así que solo pudo contestar a sus palabras: —¿En serio?

—Mm, este año hará el examen de ingreso al instituto. —Zhang Chen suspiró—. No creo que vaya a funcionar, no le irá bien en el examen. Esos pescados se están desperdiciando.

—¿Cuántos meses faltan para el examen de ingreso al instituto? —preguntó Yan Hang.

—Es a finales de junio —dijo Zhang Chen.

—¿Es lo mismo en todas partes? —preguntó Yan Hang de nuevo.

—Mm, en esos días. —Zhang Chen lo miró—. ¿Tu familia tiene niños que vayan a hacer el examen de ingreso?

—… No. —Yan Hang sonrió—. Solo preguntaba.

—Oh. —Zhang Chen pensó durante un momento—. Escuché decir que ¿no fuiste a la escuela?

—No. —Yan Hang asintió.

—Es increíble. —Zhang Chen chasqueó la lengua repetidas veces—. Un caso de superación personal como tú… no, no lo dije bien. Realmente admiro a los prodigios que son autodidactas.

Cuando salió del supermercado después de comprar con Zhang Chen, ella señaló una tienda de postres junto a él: —¿Quieres cenar? Yo invito.

—No —dijo Yan Hang—. Ya cené y no puedo comer nada más.

—Entonces me lo comeré yo sola. —Zhang Chen agitó la mano—. Gracias por ayudarme a comprar los ingredientes.

—De nada. —Yan Hang sonrió.

Cuando se dirigió a la puerta de la comunidad, recordó que no había cenado.

El portero lo saludó cuando entró a la comunidad y Yan Hang le sonrió, cuando volvió la cabeza vio a una persona parada al otro lado de la puerta.

Volvió a mirar hacia allí.

El hombre se dio la vuelta y se fue.

Yan Hang retrocedió dos pasos, mirando al hombre.

De hecho, por su experiencia, notaba de un vistazo que solo era un transeúnte, parado junto a la puerta, mirando la parada del autobús, y ahora caminaba hacia la parada del autobús.

Pero ahora se ponía nervioso con mucha facilidad.

No sabía qué le pasaba.

Ni siquiera había vuelto a publicar en Weibo debido a ese nerviosismo, y no había usado WeChat desde que se mudó.

Pensó en ponerse en contacto con Chu Yi.

Lo pensó muchas veces.

Quería decirle que estaba bien, y quería decirle que no sabía cómo despedirse, así que solo le habló al… árbol de los secretos.

Pero al final siguió sin contactarlo.

Creía en su propio juicio. No había seguido en vano a su padre durante tantos años, por lo que no creía que su papá pudiera hacer algo a Chu Yi, pero era precisamente por esto que tenía miedo de seguir involucrando al completamente inocente Chu Yi.

Suspiró, se giró y cruzó la puerta de la comunidad.

Dejó los fideos de Choi Yi en el cuarto de seguridad de la planta baja y luego regresó a su propio departamento.

Haría una pizza pequeña, como la que hizo para Chu Yi.

~~~

Cuando Chu Yi miraba su teléfono todos los días, por hábito revisaba primero el clima.

La temperatura en donde Yan Hang estaba aumentaba gradualmente, ocasionalmente descendía y luego volvía a subir. De hecho, el clima en todas partes era igual, pero lo miraba con mucho interés.

Era como una obsesión.

El calor de allá aumentaba más rápido que el de aquí. Cuando necesitaran abrigos aquí, Yan Hang ya podría usar solo mangas largas.

«La playa.»

Apoyado en el respaldo de la silla, Chu Yi observaba el lema escrito sobre la pizarra. A veces tenía la impresión de que la atmósfera tensa era debido al examen de ingreso a la universidad.

«La playa.»

Nunca había ido a la playa, para ser precisos, el lugar más lejano en el que había estado en toda su vida era la casa de sus abuelos paternos.

No solo avión, nunca había abordado un tren.

El paisaje de la orilla del mar solo existía en los videos y fotos panorámicas. El paisaje que más había visto con sus propios ojos era el río.

Bueno, en realidad la vista del río también era muy hermosa.

«La playa.»

Chu Yi no podía recordar cuándo se le ocurrió. En resumen, cuanto más se acercaba al examen de ingreso al instituto, más convencido estaba. Finalmente, cuando vio la portada de varios folletos escolares, de repente tomó una decisión.

Quería ir a la escuela cerca del mar.

Y cerca de la playa a la que quería ir, había un instituto técnico que parecía apropiado.

Quizá tuvo esa idea el día que descubrió dónde estaba la barbacoa Xiao Li, pero nunca se había atrevido a pensar en ello, obligándose a fingir que no se le había ocurrido la idea.

Y una vez que descubrió que todo era realmente posible y real, ya no pudo reprimir ese pensamiento.

Es más, siempre había querido irse de su casa, irse de allí a un lugar sin sus recuerdos pasados.

—¿Estás loco? —Su mamá lo miró—. ¿En qué piensas todos los días? ¿Ir a una escuela tan lejana? ¡Cuanto más lejos esté, más costosa será la matrícula!

—Además está la cuota de alojamiento —dijo el abuelo mientras pelaba unos camarones—. Puedes ir a una escuela cercana y vivir aquí y no tendrás que pagar el alojamiento.

Chu Yi había comprado los camarones en el mercado de mariscos, con la esperanza que su familia estuviera de acuerdo con su solicitud de ir a una escuela fuera de la ciudad.

—No puedo pagar tanto dinero —dijo su madre—. Matrícula, gastos de viaje, comidas, alojamiento, comprar cosas…

—No n-necesito que… pagues. —Chu Yi apretó los dientes—. No, yo mismo…. lo pagaré.

—¡Oh! ¡Escúchalo, que va a pagar él mismo! —La abuela rio con desdén mientras mordía un camarón—. Después de trabajar durante unos días, este niño ya se cree independiente financieramente.

Chu Yi ignoró a su abuela y solo miró a su madre: —Ahorré… tengo algo de di-dinero…

—¿Cuánto pudiste ahorrar? ¿Cuánto pudiste ahorrar? ¿No te avergüenza decir que has ahorrado un poco de dinero? —Su mamá frunció el ceño—. ¿Sabes cuánto gano ahora en un mes? Y no sabemos nada de tu padre. No sabes si está vivo o muerto. ¿Y quieres salir huyendo después de ahorrar un poco de dinero?

Chu Yi miró el bollo al vapor que tenía en la mano y no dijo nada.

—No quiero hablar más —dijo su madre—. No tengo ganas de preocuparme de si no haces el examen para ingresar a un instituto normal. Pero ¿quieres huir? ¿A quién voy a recurrir si necesito que hagas algunos encargos?

—Ese es el punto principal —dijo el abuelo mientras comía—. Y tu mamá no tiene dinero, así que tienes que conservar ese poco dinero, por si acaso tu papá está…

Chu Yi sabía lo que su abuelo quería decir, y ahora quiso estamparle el bollo en la cara.

Su madre reaccionó antes que él, arrojó al suelo el cuenco que tenía en la mano, y gritó: —¿No puedes solo comer?

Chu Yi sabía que era imposible que su familia aceptara que se fuera a una escuela lejana. No era solo una cuestión de no poder pagarla. Incluso si fuera una escuela local, su madre no pagaría nada. Después de todo, él había sido responsable de pagar sus gastos durante los últimos seis meses. E incluso le daba dinero a ella.

Pero a Chu Yi no le importaba que su familia no pudiera permitirse el lujo de pagarle la escuela. Ya no era un niño pequeño. Sencillamente hallaría una solución.

Aunque no se le ocurrían muchas.

Trabajaba a tiempo parcial en el gimnasio de boxeo y había ahorrado un poco. Había podido pagar sus gastos en los meses anteriores. En cuanto a sus gastos futuros, tendría que encontrar un trabajo temporal.

—¿No irás a la escuela aquí? —El entrenador He lo miró—. ¿Te marcharás tan lejos?

—Mm. —Chu Yi asintió—. Quiero ir ce-cerca del mar.

—Es tan romántico, ¿quieres conocer el mar? —preguntó el entrenador.

Chu Yi sonrió avergonzado.

—¿Tu familia está de acuerdo? —El entrenador He sabía sobre su familia.

—No están… de acuerdo. —Chu Yi frunció el ceño—. P-pero aun así… iré.

El entrenador He lo miró y no habló por un buen rato, después volvió a preguntar: —¿Entonces tienes suficiente dinero?

—Suficiente —dijo Chu Yi.

—¿Buscarás un lugar para trabajar? —volvió a preguntar el entrenador.

—Sí. —Chuyi sonrió.

El entrenador no habló más, le dio una palmada en el hombro, se levantó y se alejó.

Chu Yi también se puso de pie, planeando limpiar. Todavía podía trabajar allí al menos un mes, y de repente se sintió un poco reacio a renunciar a su trapeador y su balde…

Como si su ideal fuera ser un limpiador.

Cuando iba a buscar el trapeador, el entrenador lo llamó: —Chu Yi.

—¿Eh? —Volvió la cabeza y vio al entrenador He acercándose con un fajo de dinero en la mano. Inmediatamente entendió lo que estaba pasando, y rápidamente retrocedió y agitó las manos—. No no no no no no no…

—Acéptalo. —El entrenador lo agarró del brazo y le metió el dinero en el bolsillo—. Déjame decirte que yo vine solo del campo cuando tenía tu edad.

Chu Yi se quedó atónito.

—Es muy difícil depender solo de ti para todo —dijo el entrenador—. Siempre que veo tu entusiasmo y fortaleza, me recuerdas a mí en ese entonces… Acepta este dinero como si fuera un préstamo. Cuando triunfes en el futuro, puedes devolvérmelo.

Chu Yi se quedó callado un largo rato y luego habló en voz baja: —Gracias.

A Chu Yi le pareció que en su casa no parecía en absoluto que él estuviera a punto de hacer el examen de ingreso al instituto.

Su madre ya ni lo miraba.

Si iba a la escuela, si iba a casa y se sentaba a estudiar, a nadie le importaba.

Nadie le preguntó nada sobre el examen.

Sin embargo, para Chu Yi era normal que nadie le preguntara nada, supuso que nadie en su familia sabía cuándo presentaría el examen.

Cuando salió, se encontró con el dueño de la tienda local, que le dio un paquete de fideos instantáneos.

—Unidad 100 —dijo el tendero—. Tenemos varios estudiantes que harán el examen de ingreso hoy. Y les doy un paquete cuando pasan. Es de buena suerte.

Chu Yi se rió y puso los fideos instantáneos en su mochila: —Gracias, SEÑOR.

Con este paquete de fideos instantáneos su estado de ánimo mejoró mucho, antes de entrar a la sala de examen sacó los fideos instantáneos y se los comió.

—¿De verdad estás de humor? —li Zihao lo miró—. ¿Sigues comiendo ahora?

Chu Yi sacó una botella de agua y tomó un sorbo: —También bebo.

En los dos días y medio del examen, todos debían estar nerviosos. Pero Chu Yi no estaba nervioso. Aunque sus calificaciones no eran muy buenas, su meta no era ingresar en un instituto normal, así que no eran un gran problema Además, había escuchado las clases de preparación con mucha atención.

Pero no era correcto decir que no estaba nervioso, sí estaba nervioso.

Vería el mar por primera vez.

Viviría solo por primera vez.

Por primera vez…

Abordaría un tren por primera vez… de verdad era un perrito local.

Yan Hang no se equivocó en absoluto.

También sería la primera vez que iba a la barbacoa Xiao Li.

«Barbacoa Xiao Li» Podía recitar la dirección del restaurante.

Aunque nadie de su familia estuvo de acuerdo en que fuera a la escuela cerca del mar, después de que salieron las notas, escribió el nombre de esa escuela cuando rellenó su solicitud.

Después, compró una maleta solo, la empacó y la metió debajo de la cama.

No fue hasta que vio esa maleta, que su madre pareció recuperar los sentidos y se apresuró a sacarla.

—¡Eres realmente increíble! —gritó su mamá—. Lo que dije te valió una mierda, ¿verdad?

Chu Yi detuvo a su madre, pero no habló.

—¡Tira esta maleta! —gritó su mamá—. ¿Quién te dio el valor? ¿Quién en esta familia accedió a dejarte marchar!

—Yo. —Chu Yi tomó su mano—. Yo mismo.

—¿Quién eres tú? ¡Quién eres tú! —Su madre intentó librarse de su mano—. ¡Tú mismo! ¡Quién eres tú!

—Mamá. —Chu Yi siguió aferrándola—. Aunque tenga poco… o no… te-tenga nada, me iré.

Su madre estaba atónita, lo observó intensamente, y luego dijo: —¿Estás loco? ¿Por qué quieres irte?

—Lo sabes —dijo Chu Yi.

—Mira. —En algún momento la abuela había llegado a recargarse en la puerta—. Ya te lo dije antes, tu hijo es una basura, es un inútil. No puedes contar con él en el futuro.

—Cállate. —Chu Yi se volvió para mirarla.

—¿Qué dijiste? —La abuela lo miró conmocionada.

—Dije que te calles —contestó Chu Yi.

—¿Oíste? —La abuela miró a su madre—. ¿Oíste? ¿Oíste? ¿Oís…?

—¡Lo oí! —gritó su mamá.

—¡Esta familia está acabada! —La abuela sacó su cigarrillo, se dio la vuelta y salió gritando—: ¡Esta familia está acabada!

Su madre se sentó en el borde de la cama y miró en silencio la maleta.

Chu Yi quería decir algo, pero realmente no sabía qué más decir, no había tenido ninguna conversación normal con su madre en los últimos diez años.

En ese momento, incluso si no estaba dispuesto a mirar a su madre, se sintió angustiado, pero no supo encontrar qué palabras decirle.

—Puedes irte si quieres —dijo su madre—. Pero no esperes que la familia te ayude cuando suceda algo. Así es esta familia, tú mismo lo sabes.

—Mm —respondió Chu Yi.


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