Moneda de la Suerte 27

Ese día, los clientes del gimnasio se fueron temprano, cuando Chu Yi terminó de limpiar, se fue a casa media hora antes de lo habitual.

No había nadie en el vestíbulo, solo la recepcionista que estaba esperando para cerrar la puerta seguía sentada frente a la puerta, hablando por teléfono con una sonrisa en el rostro.

Seguramente hablaba con su novio, porque sonreía con mucha timidez.

Las chicas era muy tímidas cuando se enamoraban, según había descubierto Chu Yi, recientemente, después de que comenzaran las clases este semestre.

Una compañera de clase empezó a sonreírle a Li Zihao.

A Chu Yi le pareció asombroso. Esa chica había discutido con Li Zihao el semestre pasado. Después de las vacaciones de verano, todo cambió. En cuanto volvieron a clases, empezaron a mirarse con ojos ensoñadores durante dos semanas y ahora se marchaban juntos de la escuela, tomados de la mano.

A Li Zihao ya ni siquiera le importaba comportarse como un pseudo pandillero.

Chu Yi suspiró. Su futuro era desolador.

Pero ahora, incluso si el grupo de Li Zihao quisiera volver a comportarse como pandilleros, no lo volverían a buscar. Ya toda la escuela sabía que él había dado una paliza a Liang Bing hasta dejarlo ensangrentado dos veces, y muchos lo comentaban.

Su vida ahora era mucho mejor que antes y todos permanecían alejados de él.

En el pasado, su soledad se debía a que él se mantenía apartado, pero ahora su soledad se debía a que los demás se apartaban. Ambas situaciones eran muy diferentes.

Su papá ya se había ganado la reputación de asesino fugitivo. Incluso si el caso se resolvía algún día, incluso si su papá era inocente, sería difícil librarse de ella. Después de todo, la policía no anunciaría la verdad con bombo y platillo. Si acaso mencionarían algo en el noticiero de la televisión. Algunos lo verían, y algunos no, como de costumbre.

Con el “halo” de su padre como respaldo, el incidente de haber golpeado a Liang Bing se magnificó tremendamente. Si Liang Bing no se paseara de aquí para allá a diario, todos habrían creído que Chu Yi había asesinado a Liang Bing.

Sentado en el borde del ring de boxeo, Chu Yi descubrió que sus pensamientos habían perdido el rumbo.

Amor.

Muchas personas se enamoraban durante el tercer año de secundaria. No sabían qué se sentía estar enamorado, pero todos parecían ansiosos por intentarlo. La maestra incluso los había exhortado en contra y les pidió a los padres que tuvieran cuidado con sus hijos.

Chu Yi nunca había pensado en esas cosas, y no tenía sentido pensar en ellas. Antes ni siquiera era tan alto como una niña, y además tartamudeaba… así que solo ahora podía imaginar cómo sería. Probablemente todos se sentían solos, y cuando esa soledad llegaba a cierto punto, querrían encontrar a alguien que les hiciera compañía.

Por ejemplo, él deseaba estar con Yan Hang, y no necesitaba hablar… Oh, pero estaba pensando en enamorarse, y eso no tenía nada que ver con Yan Hang…

Pero si Yan Hang hubiera estado allí, no necesitaría pensar en enamorarse.

En cuanto pensó en Yan Hang, Chu Yi se puso de pie, enderezó las colchonetas torcidas en el suelo y comenzó a golpear el saco de arena. Yan Hang era muy atractivo y elegante. Tan solo con mirar a sus fanáticas, sabía que para Yan Hang sería muy fácil enamorarse. Tal vez incluso ya había tenido una relación.

«No, no, no», Yan Hang había dicho que nunca había recibido un regalo. Si un chico tan atractivo alguna vez hubiera tenido una novia, ¿cómo podría nunca haber recibido un regalo?

Chu Yi sonrió y continuó golpeando el saco de boxeo.

El tío Yan tenía razón. Esos ejercicios parecían aburridos, pero funcionaban. Ahora podía sentir cómo había aumentado la velocidad de sus golpes, y ya podía sentir claramente la fuerza con la que pateaba el saco de boxeo.

En cuanto a ser más alto, no sabía si era útil, o si era hora de ponerse a dar saltos… Como fuera, cuando regresaron a clase después de las vacaciones de verano, los chicos parecían haberse estirado. Li Zihao era como un mástil, medía casi 1.90 metros, era el más alto de la clase.

Aunque Chu Yi también se había estirado mucho, todavía era de los más bajos.

Pero su tía, que no lo había visto durante tres o cuatro meses, se asombró que hubiera crecido tanto durante las vacaciones de verano.

Cuando la escuela terminó al mediodía, su tía fue a recogerlo para llevarlo a comer. Estacionó el auto frente a la escuela, y cuando Chu Yi se acercó al costado del auto, su tía no lo reconoció. Cuando abrió la puerta, ella se sorprendió: —¡Ah! ¿Quién es este chico tan grande?

—Es un… asalto. —Chu Yi le tocó el brazo con el dedo.

—Dios mío. —Su tía se rio y le dio unas palmaditas en la cara—. No te he visto en los últimos meses, ¡no te reconocí a primera vista! Este grandote es más alto que yo.

—Es que… eres de-demasiado… bajita —dijo Chu Yi con una sonrisa cuando se subió al auto.

—Mm, es increíble. —Su tía arrancó el coche—. El cachorro puede reírse de los demás por ser bajitos… ¿Mides 1,7 metros, no?

—No me he… medido —dijo Chu Yi—. Tal vez sí. Las piernas… me duelen al dormir… por la noche. Mi madre dice… que es porque… crezco de-demasiado rápido.

—Sí, tu tío también creció de repente. Le dolían tanto los huesos que no podía dormir. —Su tía lo miró—. ¿Se te ha quedado pequeña la ropa? ¿Ya no te queda el uniforme escolar?

—Mm. —Chu Yi miró hacia abajo. Ahora estaba usando la ropa vieja de su papá, y no tenía demasiada ropa. No sabía de dónde había sacado ese abrigo. Tenía unas palabras impresas en la espalda: [Aire Acondicionado XX.]

Sus pantalones eran muy geniales. Eran los que Yan Hang le dio antes. Ahora que hacía frío, podía volver a usarlos. De hecho, no estaba dispuestos a usarlos. Tenía miedo de desgastarlos.

—Después de la comida, te llevaré a comprar unos conjuntos de ropa —dijo su tía—. Los chicos grandes necesitan cuidar su apariencia. Tal vez pronto crecerás aún más. Y usar un uniforme de trabajo es vergonzoso.

—Te-tengo dinero —dijo Chu Yi, con un poco de orgullo—. Ya tr-trabajo.

—¿En serio? —Su tía se sorprendió un poco—, ¿En dónde?

—Un gi-gimnasio de boxeo. —Chu Yi frotó suavemente las perneras de su pantalón—. Li-limpiando gano más de mil yuanes.

Su tía tardó mucho en volver a hablar: —El cachorro ha crecido. Eres realmente…

—Yo invito… la comida. —Chu Yi se palpó los bolsillos.

Había estado ahorrando dinero en los últimos meses. El gimnasio le pagaba su salario mensualmente y le daba a su madre ochocientos y se quedaba con quinientos[1], que tenía ahorrados en una tarjeta.

Ahorraba dinero solamente porque si quería ir a una escuela vocacional, tal vez su madre se rehusara a pagar la matrícula en un arrebato. Él tenía que encontrar la manera de prepararse de antemano.

Si no seguía las exigencias de su madre, tal vez tendría que depender de sí mismo en el futuro.

Además, considerando el carácter de su madre, aunque siguiera sus exigencias, no podía asegurar que no la irritaría.

Al igual que Yan Hang, era mucho más seguro ganarse su propio dinero.

Su tía no rechazó su invitación, y fueron a comer caldo picante.

—¿Hay noticias recientemente? —preguntó su tía—. ¿Los ha vuelto a contactar la policía?

—No. —Chu Yi suspiró suavemente.

—Oh, —Su tía frunció el ceño—. Tu papá es realmente… pero no tienes que considerarlo una carga. Sin importar lo que haya hecho o no, no tiene nada que ver contigo.

—Mm —respondió Chu Yi.

«Tú eres tú, independiente de los demás»

No sabía por qué, recordó las palabras del señor Yan.

Ahora comprendía claramente el significado de esa oración, pero no era tan fácil hacerlo.

—Vamos —Su tía sorbió su té—. Iremos al centro comercial a comprarte ropa.

—No al… centro co-comercial. Vamos al… mercado. —Chu Yi lo pensó un momento—. Va-vamos a los tenderetes de la calle.

—¿Por qué? —Su tía se rio—. ¿Quieres ahorrarme dinero? Vamos, también hay descuentos en el centro comercial. De todos modos, te compraré ropa deportiva, a donde sea que vayamos.

~~~

Era su día libre. Yan Hang tenía planeado dormir, pero algunos colegas lo llevaron a divertirse. Ya se había negado dos veces antes y ya no se le ocurría ninguna razón para rechazarlos.

Si fuera antes, ni siquiera necesitaría encontrar una razón para rechazarlos, sus amistades duraban diez días o dos semanas, así que era innecesario.

Pero ahora era diferente, ya nadie lo arrastraba de acá para allá. Viviría allí todo el tiempo que quisiera, así que tenía que aprender a adaptarse a este tipo de vida.

Aprender a conocer a sus colegas y vecinos, aprender a ver a personas conocidas todos los días y aprender a mezclarse en la multitud como una persona común.

Esta era la vida que anhelaba.

Pero no sabía si era porque se la pasó viajando durante los años en los que se formaban los recuerdos más profundos, o porque extrañaba a su padre. Ahora que tenía este tipo de vida realmente, no conseguía adaptarse.

Después de comer, sus compañeros de trabajo propusieron ir a un lugar para jugar a las cartas, pero al pasar por una tienda de ropa, las dos chicas no pudieron contenerse y entraron a la tienda.

Tuvo que sentarse con su otro colega a mirarlas probarse ropa.

—¿Luce bien? —Una de las chicas se cambió de ropa y se acercó a ellos.

—Luce bien. —Su colega asintió—. Es muy blanco, y tú ya eres muy blanca.

La chica sonrió y volteó a mirar a Yan Hang.

—Blanco. —Yan Hang asintió.

Estos dos estaban en la etapa de lanzarse miradas secretas, así que no planeaba hablar de más para arrebatarle el crédito.

Pero cuando otra chica llamada Zhang Chen se acercó, Yan Hang se sintió avergonzado. Aunque nunca había estado en una relación y no había tenido la oportunidad de experimentar la “atención romántica”, era capaz de percibirla.

—¿Qué tal? —Zhang Chen se puso las manos en las caderas.

—Párate aquí. —Yan Hang extendió la mano y colocó un pequeño taburete junto a ella—. Puedes recitar tus diálogos con una espada en la mano.

—He conquistado esta montaña. —Zhang Chen se paró en el taburete—. Soy dueña de este taburete. Si quieres cruzar, debes alabar mi belleza.

Yan Hang le dio un pulgar arriba: —Hermosa.

—Gracias —dijo Zhang Chen.

—No rima en absoluto —dijo el colega que estaba a su lado.

—Te lo digo en serio, eres idiota. —Zhang Chen suspiró, mientras caminaba hacia el espejo—. No durarías ni dos episodios en esos realities de ídolos descerebrados, mucho menos en un drama de intriga palaciega.

—Que lengua tan afilada. —El colega suspiró.

Yan Hang se rió.

Las dos chicas se probaron ropa durante media hora, pero no compraron nada.

Yan Hang suspiró mientras salía de la tienda ante la mirada resentida de la vendedora: —¿Era un ejercicio para la digestión?

—Piensa. —Zhang Chen chasqueó los dedos—. Es para reconfortarnos mentalmente. Nos tomamos fotos en el probador. No es necesario comprar la ropa, solo tomarse una foto con ella.

—… Oh. —Yan Hang sonrió.

La siguiente actividad era jugar a las cartas.

Encontraron un salón de té y empezaron a jugar mahjong.

A Yan Hang le pareció bastante aburrido. Prefería salir a correr o hojear algunos libros, incluso si se perdía en sus pensamientos.

Pero los demás estaban bastante entusiasmados, así que solo pudo apretar los dientes y resistir el abatimiento, jugando a las cartas mientras los escuchaba hablar de cosas del restaurante.

El restaurante con el que Choi Yi lo contactó era un restaurante occidental en un hotel de cinco estrellas, no se comparaba en absoluto con los restaurantes comunes en los que había trabajado antes.

Quizás Choi Yi se había jactado de él. El gerente le habló en inglés por teléfono para concertar la entrevista. Durante su reunión, le habló en inglés como si fuera un examen. Por primera vez, sufrió tremendamente durante una entrevista de trabajo.

Afortunadamente, consiguió aprobar y no dejó en vergüenza a Choi Yi.

Pero después de empezar a trabajar, descubrió que el nivel de inglés de los otros meseros apenas era suficiente para ordenar una comida.

De repente sintió que había exagerado en la entrevista.

—¿Chen jie está embarazada? —preguntó Zhang Chen.

Chen jie era la jefa de meseros, una mujer mayor muy estricta, pero muy hermosa. A Yan Hang le gustaba escuchar sus discursos.

—Parece que sí —dijo la otra chica—. ¿Tal vez renuncie pronto? La encargada anterior renunció después de quedar embarazada.

—No lo creo, es una adicta al trabajo —dijo Zhang Chen—. Realmente creo que puede trabajar hasta el momento antes de entrar a la sala de partos. Nunca había conocido a alguien que trabajara tan arduamente.

—Entonces alguien tendrá que ocupar su puesto —dijo el colega idiota que no duraría ni tres episodios en el reality de ídolos descerebrados—. ¿Quién podrá ser?. Espero que no sea tan feroz como ella.

—Él. —Zhang Chen señaló a Yan Hang.

Todos lo miraron. Yan Hang no levantó los ojos, siguió mirando las fichas en su mano: —No puedes simplemente señalarme solo porque soy atractivo.

Todos se rieron y el colega idiota dijo: —Así es, ¿por qué sería él?

—Cuando el nuevo jefe hizo una visita privada la semana pasada —dijo Zhang Chen—, nos habría criticado si no hubiera sido por Yan Hang.

—No seas exagerada —dijo el idiota—. Solo reportó algunas fallas, e hizo algunas preguntas sobre las guarniciones…

—Tú no respondiste, ni siquiera entendiste de qué hablaba. —Zhang Chen apoyó la barbilla en su mano—. En ese momento pensé, ah, este joven Yan es muy genial.

—Tú… —Yan Hang jugó una ficha, y cuando estaba a punto de seguir, sonó su teléfono.

Lo sacó para mirarlo, era Choi Yi, así que respondió la llamada.

—¿Estás de juerga? —preguntó Choi Yi.

—Mm, con algunos colegas —contestó Yan Hang—. ¿Qué pasa?

Cuando hizo la pregunta, estaba un poco nervioso, Choi Yi generalmente no lo llamaba excepto para invitarlo al gimnasio.

Hacía esa llamada en horario de oficina, y a Yan Hang de repente se le ocurrió una suposición asfixiante.

—Entonces llámame cuando vayas a regresar —dijo Choi Yi—. Yo…

—Regresaré ahora. —Yan Hang dejó las fichas y se puso de pie.

—¿Algo urgente? —preguntó Zhang Chen en voz baja.

Él asintió.

—Entonces, ve rápido —dijo Zhang Chen—. Yo pagaré la cuenta después y puedes pagarme el dinero mañana en el trabajo.

—De acuerdo. —Yan Hang agarró su abrigo y les sonrió a todos antes de salir rápidamente—. ¿Tienes noticias de mi papá? —preguntó en voz baja.

—No —contestó Choi Yi—. No te pongas nervioso.

—Oh —respondió Yan Hang y se paró a un lado de la carretera. Al escuchar la respuesta, no sabía si estaba aliviado o un poco decepcionado.

Quería saber de su padre, pero tenía miedo de las malas noticias.

Durante todo este tiempo, su condición era básicamente normal, pero todavía soñaba con su padre y sangre en las noches que no podía dormir bien, y luego se despertaba sudando frío.

—¿Por qué no voy a recogerte? —preguntó Choi Yi—. ¿Dónde estás?

—La intersección frente al teatro, detrás de nuestro hotel —dijo Yan Hang.

—Está muy cerca. Llegaré enseguida. —Choi Yi colgó después de hablar.

Yan Hang estaba bastante intranquilo. Para apaciguarse, compró una caja de malvaviscos en la tienda de bocadillos que tenía detrás y se acuclilló en los escalones de la calle para comer lentamente.

Después de dar dos bocados, sintió que alguien lo estaba mirando.

Cuando volvió la cabeza, vio a un niño con uniforme escolar, probablemente de segundo o tercer grado de primaria.

Tenía la ropa un poco sucia, igual que su cara.

Cuando volteó a mirarlo, el niño bajó la cabeza, avergonzado.

Volvió a girar la cabeza al frente y el niño lo miró de nuevo.

No sabía por qué veía la sombra de Chu Yi en un niño así. Extendió la caja de malvaviscos en su mano: —Te convido.

El niño lo miró y no se movió.

—No me gusta comer los azules —dijo Yan Hang—. Puedes comerlos por mí.

El niño vaciló, se acercó y miró en la caja, agarró un malvavisco azul y se lo metió en la boca.

—Ven aquí, siéntate un rato. —Yan Hang señaló.

El niño se acercó y se puso en cuclillas junto a él.

—Ayúdame a comer los rosas —dijo Yan Hang—. Yo solo como los blancos.

—Está bien. —El niño asintió.

Los dos simplemente se sentaron en cuclillas en los escalones y lentamente comieron malvaviscos.

Después de un rato, el auto de Choi Yi apareció y Yan Hang puso la caja en las manos del niño: —Gracias por hacerme compañía.

El niño probablemente no entendió y lo miró con la caja en la mano.

—Tengo que irme. —Yan Hang se levantó y le acarició la cabeza—. Son todos tuyos.

—Gracias, Gege —dijo el niño.

Yan Hang sonrió y corrió hacia el auto de Choi Yi.

—La policía se puso en contacto conmigo —dijo Choi Yi mientras conducía.

—¿Te contactaron? —Yan Hang estaba atónito.

—No por este caso —dijo Choi Yi—. Sino por… el del pasado.

Yan Hang lo miró.

—¿Te contó tu padre? —Choi Yi lo miró—. Sobre tu madre…

—Me contó algunas cosas —respondió Yan Hang—. ¿Por eso buscó a… Lao Ding? El asesino fue Lao Ding, ¿verdad?

—Mm. —Choi Yi presionó el encendedor—. Pero él no era el único.

Yan Hang miró fijamente el encendedor, mientras le temblaba la mano levemente.

—También hay algo de información sobre el otro. —Choi Yi jugueteó con el cigarrillo y lo tiró sobre su regazo—. No conozco los detalles. Aunque tal vez no pase nada… debes prestar atención a tu seguridad.

—¿Qué quieres decir? —Yan Hang encendió su cigarrillo.

—Si tu papá todavía está vivo. —Choi Yi frunció el ceño—. Debe seguir persiguiéndolos. Quién sabe qué harán esos sujetos cuando se vean acorralados. Tu papá no habría hecho que fuera a recogerte si no fueran peligrosos.

~~~

Barbacoa Xiao Li.

Chu Yi, escribió estas palabras en la barra de búsqueda del celular.

No sabía cuántas veces había buscado, pero aún no se había rendido. El gimnasio de boxeo tenía WIFI y la velocidad de Internet era mucho más rápida que la de su servicio teléfonico. Solía buscar cuando se cansaba y tomaba un descanso.

Yan Hang cocinaba delicioso y su paladar era más exigente que el de una persona promedio. La barbacoa que esté dispuesto a comer debía ser deliciosa. Un restaurante así tal vez se mencionaba en algunos foros locales.

Aunque era como buscar una aguja en un pajar, deseaba intentarlo.

De todos modos, ahora no tenía otra forma.

Además de buscarlo de esa manera, también acudió a varias aplicaciones de reseñas de lugares para comer. No sabía por qué, pero tenía que encontrar a Yan Hang.

Yan Hang aún conservaba su cuenta de WeChat, pero no lo había contactado. Era muy probable que Yan Hang no quisiera contactarlo nuevamente. Incluso si descubría en qué ciudad estaba Yan Hang, no podía hacer nada al respecto.

Pero incluso si no podía hacer nada, todavía deseaba encontrarlo.

Al menos podía mirar el pronóstico del tiempo del lugar en el que se encontraba.

En cuanto a por qué Yan Hang no se despidió, y por qué se negó a contactarlo nuevamente.

Ni siquiera lo pensó.

No se atrevía.

—Chu Yi. —El entrenador lo llamó desde el ring.

—¿Eh? —Chu Yi se acercó—. ¿Empiezo a… limpiar?

—¿Qué limpiar? —El entrenador sonrió—. No se trata de que limpies, sube.

—¿Qué pasa? —Chu Yi se quedó atónito, y miró el ring.

Había dos personas sobre el ring, pero no eran ninguno de los pocos estudiantes del entrenador.

—Practica un poco con esa persona. —El entrenador señaló a una de las personas.

Chu Yi miró y descubrió que era un chico de su edad.

—¿Quién es? —preguntó Chu Yi en voz baja.

—El nuevo aprendiz de mi enemigo jurado. —El entrenador también bajó la voz—. Solo ha practicado unos meses, pero ya siente que es un profesional. Ve a darle una paliza.

Los desafíos eran habituales en el gimnasio, Chu Yi ya había visto al hombre varias veces, visitaba una o dos veces al mes.

El supuesto enemigo no era un enemigo real, solo un entrenador conocido con quien le encantaba pelearse. Por supuesto, pelear en un gimnasio no era una pelea real, pero ganar o perder sí afectaba el orgullo del entrenador. Si perdía, definitivamente lo ridiculizarían.

—¿Está… bo…? —Chu Yi lo miró—…. ¿borracho?

—¿Eh? —El entrenador lo miró.

—No… ¿no quiere buscar… otro a-aprendiz? —preguntó Chu Yi.

No había recibido entrenamiento sistemáticamente, solo practicaba por su cuenta y el entrenador le daba consejos cuando estaba libre, y a veces otros estudiantes también le enseñaban un poco.

Pero eso era todo. ¿Ahora quería que luchara contra alguien que había tenido entrenamiento formal durante unos meses?

¿Y que lo acabara?

¿Cómo podía lograrlo? De todas formas no quería acabarlo, no era tan bueno aún.

—Xiao Lin. —El entrenador no le dijo nada más, solo hizo señas a uno de sus estudiantes veteranos—. Dales guantes a Chu Yi.

—Vamos. —Xiao Lin inmediatamente se acercó con unos guantes—. Te ayudaré.

—No. —Chu Yi lo miró—. Me van a dar… una pa-paliza. ¿Pagarán… los gastos médicos… y la medicina?

—Nada de médicos, usaré mis habilidades sanadoras para curarte —dijo el entrenador—. Si ganas, te aumentaré el salario.

—¿Aumento? ¿cuánto? —preguntó Chu Yi inmediatamente.

—Avaro. —Xiao Lin se rio.

—Quinientos —dijo el entrenador.

—Lo haré. —Chu Yi, se puso los guantes, los entrechocó y saltó al ring.

El otro chico no era muy agradable, tenía una expresión muy arrogante.

Yan Hang también era arrogante, pero era muy atractivo.

Probablemente era atractivo en primer lugar.

El chico se acercó al centro y dio unos pequeños saltitos, levantando la barbilla y mirándolo.

Chu Yi se acercó a entrechocar guantes con él.

—Todos somos novatos —dijo el enemigo—. No te pongas nervioso.

—Chu Yi, muéstrales de lo que es capaz el monje barrendero —dijo el entrenador He.

—Estás acabado —dijo el enemigo.

—¡Dong! —gritó el entrenador.

«¿Qué carajo?»

El chico ya había saltado hacia Chu Yi, y cuando estaba a punto de protegerse, un puño lo golpeó directamente en la cara.

El golpe fue majestuoso, y el monje barrendero fue derribado al suelo sin siquiera haber reaccionado.

El gimnasio iba a quebrar.

~~~

[1] 800 yuanes = 124 dólares

500 yuanes = 77 dólares

~~~

N.T. Como ya había comentado al inicio de la novela, los capis son bastante más largos que los capis de Antídoto. Aquéllos tenían en promedio 2600 palabras (excepto por el infame capítulo 16 de casi 8000), mientras que los de Una Moneda de la Suerte rondan las 4000 palabras. Seguir con el ritmo de cuatro capis a la semana ya me resulta imposible, así que antes de tener un colapso mental por estrés, bajaré a dos capis por semana. Con el ocasional tercer capítulo sorpresa.

Yo sé que todos queremos leer los capítulos de corrido, ya, ahora mismo, así que si mueren de impaciencia, los invito a visitar el link del texto original que encuentran en la página principal de la historia.

¡Bonito fin de semana!


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