Moneda de la Suerte 17

Chu Yi estaba emocionado. Había estado muy emocionado toda la noche. Y como podía percibir que estaba emocionado, eso significaba que estaba extremadamente emocionado.

Se sentó en el asiento del pasajero y siguió tarareando suavemente.

—¿Son esos dos los nuevos amigos que conociste? —preguntó su papá.

—Mm, Yan Hang. —Chu Yi asintió—. Él me… dio esta ro-ropa y los zapatos.

—¿Se llama Yan Hang? —Su Papá lo miró—. ¿Ese hombre es su padre?

—Sí. —Chu Yi sonrió—. Justo ahora, venimos… del festival… de música.

—¿Cuándo se conocieron? —preguntó su papá de nuevo.

—El mes… pasado. —Chu Yi volteó a mirar a su papá. Hacía muchas preguntas hoy. Generalmente, rara vez preguntaba algo. La familia entera no tenía el hábito de interesarse por lo que él hacía.

—Entonces. —Su papá condujo hasta el edificio y encontró un lugar para estacionarse—. ¿Conoces a su familia?

—¿Por-por qué? ¿Qué pasa? —Chu Yi frunció el ceño.

—Creo que su padre —dijo su papá—. Es un poco extraño. Sería mejor… que te mantengas alejado de ellos.

Chu Yi se quedó atónito, antes de poder preguntar, su padre ya había sacado la llave del auto y se había bajado.

—¿Por qué… extraño? —preguntó Chu Yi después de saltar del auto.

—No te preocupes —dijo su papá—. Es solo para estar seguros.

—Oh —respondió Chu Yi y no preguntó más.

Cuando llegó a casa, sus abuelos ya estaban dormidos. Su madre acababa de darse una ducha y estaba sentada en el sofá viendo la televisión. Cuando vio a su padre, hizo una mueca: —El grupo te pide que trabajes horas extras. Pero ¿te pagan horas extras? Dijiste que te irías una hora, y estuviste fuera durante varias horas.

—Tenía que recoger a alguien, y el avión llegó con una hora de retraso —explicó su papá.

—¿Por qué tenías que ir tú? ¿No era hoy tu día libre? ¿Eres el único conductor en la compañía? —Su madre estaba muy molesta—. Eres un cobarde. ¡Haces lo que te piden que hagas y ni siquiera intentas rehusarte!

Lao Ding dijo de repente que tenía algo que hacer y no podía ir, así que el señor Luo me llamó, ¿qué puedo hacer? —Su papá suspiró, fue al baño y cerró la puerta.

—¡Lao se ha aprovechado de ti durante tanto tiempo! ¿Y no te das cuenta? ¿Por qué si es el trabajo de Lao Ding, requiere que tú trabajes horas extras? —dijo su madre entre dientes—. ¿No es para fastidiarte deliberadamente?

Su papá no hizo ningún ruido desde el baño.

—¿Por qué estás allí de pasmarote? ¡He estado con el alma en vilo toda la noche mientras andabas de juerga! —Su madre volteó a mirarlo a él.

Chu Yi rápidamente bajó la cabeza y caminó hacia su escritorio, encendió la lámpara y se sentó.

—¡No has terminado la tarea y todavía tienes la desvergüenza de irte de juerga! —Su mamá lo miró fijamente.

Chu Yi sacó el cuaderno en silencio y se apoyó en el escritorio, tratando de hundir su rostro lo más bajo posible.

Dio un suspiro de alivio después de que su madre regresó a la habitación y echó un vistazo a la tarea de hoy.

Tenía mucha tarea, y tal vez era un poco tarde, pero no le importaba. En comparación con divertirse esa noche, no sería ningún problema escribir la tarea por la mañana.

Pero después de escribir algunas palabras, se detuvo de nuevo. El regaño de su mamá no afectó su estado de ánimo alegre, pero la actitud de su papá en ese momento sí lo deprimió un poco.

Su mamá dijo que su papá era un cobarde, pero en realidad no era un insulto. Su papá era tímido y cauteloso en todo. Solía evitar todo lo que pudiera causarle problemas… era el modelo de la cobardía.

Ah.

«Quizás yo lo heredé de mi padre»

Además, su papá también era muy suspicaz. Aunque no trataba la amabilidad de todos como un insulto, como lo hacían su madre y abuela, a su papá siempre le parecía que, debido a las circunstancias de su familia, cualquiera que se les acerque podría querer meterlos en problemas.

Solo de conocer al señor Yan, ya había emitido tal juicio sobre él. Chu Yi estaba muy confundido.

Ni siquiera Li Zihao era tan mala persona. Solo hacía lo mismo que los demás. Solo debía mantenerse alejado de aquellos iguales a Liang Bing.

Y también de Lao Ding.

Chu Yi había visto una vez al colega de su papá, y ni siquiera dijo nada, pero le tuvo miedo sin ninguna razón. Tenía ojos particularmente feroces.

Papá no se enfrentaba a él. O no, más bien, su papá pensaba unilateralmente que Lao Ding lo odiaba y no podía provocarlo. No respetaba a su papá. No hacía mucho tiempo, su papá se había olvidado de repostar el combustible en el coche y él lo llamó para darle una paliza.

Y así como era su papá, debió sonreír torpemente cuando volvió a encontrárselo.

En ese aspecto, era mejor que su padre. Aunque toleraba a las personas que odiaba, no se obligaba a complacerlos.

La mente de Chu Yi dio vueltas enfocada en su papá, el festival de música y Yan Hang.

Yan Hang era una persona muy especial.

No era solo porque Yan Hang fuera el primer amigo real en toda su vida.

Era grandioso en inglés, muy atractivo, a veces frío y arrogante, luchaba con fiereza, cocinaba super delicioso y tenía tobillos bonitos…

Y era muy gentil.

Incluso si sabía qué tipo de persona era su abuela, en qué situación vivía su familia y sabía que él toleraba todo sin importar nada, Yan Hang lo respetaba mucho.

«Sí, me respeta

Chu Yi se recostó en el escritorio. «Yan Hang me respeta»

«Qué buena persona es.»

~~~

—¿Quieres cenar? —preguntó Yan Hang a su padre cuando cruzaron la puerta.

—Tomé demasiado té. —Su papá bostezó—. No puedo comer. Si tienes hambre y quieres hacer la cena, comeré contigo.

—… No tengo hambre —dijo Yan Hang.

—Entonces no comas. Ya que irás a trabajar mañana, vete dormir temprano. —Su papá entró a su habitación.

Yan Hang se quedó parado en la estancia durante unos segundos y luego regresó a su habitación. Se cambió de ropa y fue a darse una ducha. Su mente estaba un poco aturdida. Tendría que espabilarse después de la ducha.

O no.

Era como limpiar la casa, arrojabas cosas en una caja y cerrabas la tapa. En cuanto a lo que había o no dentro de la caja, ya se discutiría cuando abrieras la tapa involuntariamente algún día.

Cuando se dirigió a la estancia con su ropa, su papá también salió de su habitación con una muda de ropa.

Miró a su padre, y su padre también lo miró a él.

Después de un segundo, ambos corrieron al baño al mismo tiempo.

Yan Hang era más rápido que su padre, pero sus métodos no eran tan severos como los de su padre.

O tan desvergonzados, para ser exactos.

Acababa de tocar el pomo de la puerta del baño, cuando su padre lo agarró por la cinturilla del pantalón.

Tiró de su pantalón hacia atrás junto con la ropa interior.

—¡Oye! ¡Lao Yan, eres demasiado irrespetuoso para ser viejo! — Yan Hang sintió que su trasero estaba a punto de ser expuesto.

—¡Tú eres el viejo! —Su padre continuó arrástrandolo hacia atrás.

Yan Hang tuvo que tirar del marco de la puerta con una mano y de sus pantalones con la otra: —¡Eres mi padre!

—¡Sabes que soy tu padre y te atreves a luchar conmigo por el baño! —Su papá lo soltó.

Pero antes de que Yan Hang levantara la pierna y entrara, su papá ya lo había detenido y le apretó la muñeca de la mano con la que sostenía el marco de la puerta.

La muñeca se le entumeció, Yan Hang exhaló bruscamente y aflojó la mano.

En solo esos dos segundos, su papá lo echó a un lado y cerró la puerta.

—¡Que desvergonzado! —Yan Hang golpeó la puerta.

—¿Has aprendido? —Papá se rio desde el interior.

—¿Aprender ese truco de tirar de los pantalones es digno de enseñarse? —Yan Hang giró la muñeca y se sentó frente a la puerta del baño. El entumecimiento aún no se había desvanecido por completo.

Sin embargo, su padre no usaba correctamente este truco siempre, y no le pellizcaba el mismo lugar adecuadamente.

Varias veces, solo era un pellizco que dolía.

Seguramente nunca podría compararse con su padre en ese aspecto.

Era del antiguo mundo marcial.

¿Oh no?

Sí.

Un huérfano que no sabía nada sobre quién era, y mientras otros disfrutaban de una vida cómoda sin preocupaciones, él se preguntaba cómo vivir.

Durante muchos años, su padre le había permitido vivir como un caballo salvaje, sin ningún problema, solo por eso Yan Hang percibía qué tipo de persona era y qué habilidades tenía.

Era bueno analizando a la gente, pero también para fingir.

Yan Hang pudo ver el cambio en la expresión del padre de Chu Yi. Su papá no podía no haberlo visto.

Papá omitió ese detalle y solo dijo que era la primera vez que se veían; lo que no iba de acuerdo con su comportamiento habitual, en otra situación, analizaría el significado de esa expresión.

Entonces era posible que su papá no hubiera dicho la verdad.

Pero a pesar de los años que habían estado juntos, Yan Hang no podía saber con certeza las experiencias de su padre, así que no era imposible que nunca antes lo hubiera visto.

El padre de Chu Yi era el tipo de persona que no notabas aunque se parara frente a ti. Incluso si intercambiaban algunas palabras, olvidaría su aspecto al día siguiente.

Yan Hang encendió un cigarrillo y se lo llevó a la boca.

No quería pensar demasiado en muchas cosas. Trataba de comportarse como una planta que su padre había plantado en una maceta y estaba bien protegida. Sacaba la planta a pasear todos los días para ver el paisaje en todas partes. La única preocupación debía ser si la persona que sacaba a pasear la maceta, desaparecería repentinamente algún día.

Pero aun así, no pudo resistirse a pensar en ello, a medida que pasaban los días, ya no pudo dejar de lado esa preocupación.

Después de estar inmóvil un largo rato, arrojó la colilla apagada a la basura.

Era posible que su papá nunca haya visto al papá de Chu Yi, pero el papá de Chu Yi debía haber estado en algún lugar donde pudo ver a su papá, e hizo algo que cuando volvió a ver a su papá, lo reconoció inmediatamente y algo cambió en su expresión.

Papá abrió la puerta del baño y se quedó atónito cuando lo vio: —¿Estás haciendo fila?

—No me hago a la idea de haber perdido en ducharme primero —dijo Yan Hang.

—Ve a asearte. Ahora hacerte a la idea mientras te duchas. —Su papá sonrió y le revolvió el cabello, tiró la ropa sucia en el contenedor junto a él y regresó a la estancia.

Cuando Yan Hang salió del baño, su padre estaba sentado en el sofá, con los ojos cerrados. No sabía si estaba dormido o cerró los ojos para descansar.

—Chu Yi dijo que vendrá mañana. No lo vayas a dejar plantado —dijo Yan Hang.

—No te preocupes. —Su papá sonrió con los ojos cerrados—. Dije que no saldría estos días.

Yan Hang volvió a la habitación, se colocó los auriculares y se acostó en la cama.

Había un mensaje en su teléfono. Se lo había enviado Chu Yi.

Una fotografía.

Era de la piedra roja redonda que su padre escogió hoy, que ya estaba perforada.

[Estás trabajando horas extras]

Chu Yi envió una foto nuevamente. Otra de la piedra roja. Ya con el hilo rojo, pero el hilo no era de una sola hebra, sino doble, formaba una X y estaba anudado a ambos lados de la piedra.

[¿Dos perforaciones?]

[Sí, perforaciones en ambos lados para poner dos hilos. Así no es fácil que se caiga. Mañana le haré otra perforación a la negra y llevaré un hilo extra.]

[Bien]

Yan Hang miró la piedra negra en su tobillo y suspiró.

Esta actitud de Chu Yi lo hacía sentir un poco incómodo. Le parecía que si alguien lo trataba un poco bien, este niño se esforzaba demasiado por corresponder. Seguramente saldría lastimado en el futuro.

Pero… alguien que creció como Chu Yi debía tener un corazón de diamante ¿no?

—Realmente me preocupa. —Yan Hang utilizó el brazo como almohada y cerró los ojos.

Era bueno poder conciliar el sueño. Pero era deprimente soñar cuando dormía.

Especialmente porque no podía soñar nada bueno.

Corría detrás de su padre y una mujer, estaba oscuro, tenía frío y miedo.

Intentó con todas sus fuerzas correr más rápido, acercarse a su padre. Ver el rostro de su padre y la mujer con claridad, pero aun así siguió a unos pasos de distancia.

Una figura apareció al frente.

No podía ver su cara con claridad.

Pero sabía con certeza que era el padre de Chu Yi.

Levantó la mano.

Cuchillo.

Todo lo que veían sus ojos era sangre.

Cuando Yan Hang luchó por abrir los ojos, todavía pudo escuchar su respiración acelerada, y los latidos de su corazón como un tambor que aún no se había calmado.

Miró fijamente al vacío y se quedó acostado en la cama durante mucho tiempo, antes de recuperar los sentidos.

El cielo ya estaba brillante.

Al menos durmió durante unas horas. Se palmeó la cabeza como forma de consuelo.

Tras seguir tumbado en la cama un rato, se vistió y salió de la habitación.

Tan pronto entró en la estancia, se sorprendió al ver a un hombre sentado con las piernas cruzadas en el alféizar de la ventana.

Aunque no necesitaba verlo con claridad para saber que era su padre, su postura de un antiguo inmortal era bastante atípica.

—Descubrí que el aire en la ventana de la estancia es mejor por la mañana —dijo su papá—. Probablemente haya un vendedor de churros[1] afuera de la ventana de mi habitación. Empieza a freír a las cuatro en punto todos los días y toda la habitación huele a aceite quemado.

—¿Quieres cambiar de habitación conmigo? —Yan Hang se acercó y miró afuera—. Nadie se detiene a observar tu postura especial de ejercicio…

Alguien apareció antes de que terminara de hablar.

—¿Quién dice que no? —Su papá señaló a Chu Yi, quien de repente había aparecido desde un lado, corriendo sonriente—. Si me ve, tendrá que detenerse de inmediato.

Chu Yi parecía estar de buen humor, su paso era enérgico.

Sin embargo, tan pronto como se dio la vuelta, vio a su padre meditando en el alféizar de la ventana. Obviamente lo tomó por sorpresa y se quedó congelado.

Su papá chasqueó los dedos y extendió la mano frente a Yan Hang.

Yan Hang agarró un maní del paquete a su lado y lo puso en la mano de su padre.

—No seas tacaño —Su papá todavía tenía la mano extendida.

Yan Hang se rió entre dientes, sacó cincuenta yuanes del bolsillo y cambió por el maní.

—¡Pequeño Chu Yi! —Su papá aceptó el dinero con satisfacción y llamó a Chu Yi—. ¿Qué estás haciendo allí?

—Tío. —Chu Yi se acercó y se detuvo frente al alféizar de la ventana—. ¿Qué… está… haciendo? Parece… un… cuadro… pintado.

Yan Hang seguía escuchando su música.

—Con… todo… y marco —Chu Yi siguió hablando lentamente y agregó otra oración.

—Voy a golpearte. —Su papá se rio y saltó del alféizar de la ventana—. ¿Ya desayunaste? ¿Comemos juntos?

—Comí —dijo Chu Yi, y luego echó un vistazo a Yan Hang—. Pero… todavía… no estoy… lleno.

—¿Quieres un emparedado? —preguntó Yan Hang.

—Sí. —Chu Yi asintió.

El emparedado era muy simple, Yan Hang abrió el refrigerador y rápidamente repasó los ingredientes en su cabeza: pepino, huevo, tocino, queso y una bolsa de pan integral.

Sacó las cosas y se dirigió a la cocina, y simplemente colocó los materiales cuidadosamente en la encimera como estaba acostumbrado. Chu Yi lo siguió.

—Esto es sencillo, no tienes que ayudarme —dijo Yan Hang.

—Bien. —Chu Yi se puso en cuclillas y tiró de la piedrita en su tobillo—. Le haré… la perforación.

—Oh —respondió Yan Hang.

Chu Yi, sacó un pequeño par de tijeras de su bolsillo, cortó el pequeño hilo rojo anudado y sacó la piedra.

Yan Hang de repente se sintió un poco incómodo.

~~~

[1] 油条 Youtiao Son palitos de masa fritos, o sea algo parecido a lo que conocemos en occidente como Churros. De hecho, si buscan en youtube “Churros Chinos” pueden encontrar varios videos con recetas adaptadas para hacerlos en casa. Yum yum.


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