Moneda de la Suerte 14

Era la primera vez que Yan Hang escuchaba sobre su madre, pero estas cosas habían estado reprimidas en el corazón de su padre durante más de diez años.

Lo había contenido tanto tiempo que parecía ya no saber cómo expresarlo, todo lo que podía hacer era beber mucho y finalmente se quedó dormido recargado en la mesa.

Yan Hang permaneció sentado a la mesa, mirando la pila de platos y la botella vacía frente a su padre, perdido en sus pensamientos.

Esta “charla” no duró ni media hora en total.

Pero su corazón se sentía vacío.

Sabía que su madre estaba muerta, pero no esperaba que hubiera muerto así.

Tan de repente, sin advertencia, sin posible preparación psicológica, y tan insignificante, como el extra de una película al que ni siquiera se le veía la cara.

Un accidente demasiado simple.

Después de más de diez años, a excepción de sus seres queridos, nadie lo recordaría; aunque era un caso sin resolver, y el asesino estaba prófugo.

Aunque se mencionara en algún momento, nadie podría comprender que todavía existían personas en este mundo que habían sufrido a causa de este incidente durante más de diez años.

Su padre le contó que después del incidente, sus abuelos se lo llevaron, y cuando tenía cuatro años, regresó con su padre.

—Practicamente te secuestré —dijo su papá—. Debí haber ido por ti antes.

Yan Hang no tenía recuerdos de eso. Los recuerdos de la infancia eran como sueños, a menudo solo se rememoraban cuando los padres los mencionaban «cuando eras pequeño», «cuando tenías tres años» «cuando tenías cinco años de edad».

Su papá nunca le había mencionado de esa forma, así que, naturalmente, ya no lo recordaba.

Pero Yan Hang presentía que los recuerdos no eran particularmente agradables.

A la mención de sus abuelos, incluso sintió una vaga repugnancia ante los dos familiares que lo habían cuidado durante dos años.

Su papá no durmió bien, abría los ojos de vez en cuando, lo miraba confundido, luego cerraba los ojos y seguía durmiendo.

Yan Hang recogió los palillos y comió los platillos ya fríos mientras bebía.

—Crié un cerdo —dijo su papá entre murmullos.

—Ve a dormir a tu habitación —dijo Yan Hang—. Es incómodo dormir sobre la mesa.

—Qué maravilloso es nuestro príncipe. —Su papá le dio dos palmaditas en la mano—. Qué maravilloso.

—Ya que estás así, no te molestes con los halagos. —Yan Hang sonrió.

—Qué maravilloso. —Su papá bajó la voz—. Y yo lo arruine…

Yan Hang frunció el ceño, se puso de pie y tiró del brazo de su padre para conducirlo a la habitación: —Duerme un rato.

—¿Crees que soy muy egoísta? —murmuró su papá mientras se acostaba en la cama—. Yo también lo he pensado. «Olvídalo, por nuestro hijo»… pero no puedo olvidarlo. Ella estaba a mi lado… justo a mi lado cuando…

Su papá apretó el puño y dijo: —Tenía la mano helada… lo lamento muchísimo… Me arrepentiré toda mi vida. Desearía no haber conocido a tu madre. Desearía no haberme casado con ella. Desearía no haberte hecho caso cuando dijiste que no querías ir a la escuela…

Yan Hang se sentó junto a la cama y esperó hasta que su padre dejó de farfullar y se durmió. Luego se levantó y apagó las luces de la habitación, volvió a la estancia y llevó los platos y palillos a la cocina.

Generalmente, cuando no estaba de humor, dejaba para el día siguiente lavar los trastes y recoger, pero la cena de hoy había sido realmente deprimente. Deseaba asearse rápidamente para borrarse ese rastro desagradable.

Después de ducharse, regresó a su habitación mucho antes de la hora que dormía normalmente, pero sí tenía un poco de sueño.

Tal vez era debido al licor. Él y su papá solían beber juntos, pero rara vez bebían tanto. Básicamente, se bebieron dos botellas de licor en menos de una hora, así que ahora se sentía un poco mareado.

Su último recuerdo sobrio fue levantar el teléfono y mirar el emoji en la publicación de Chu Yi.

Pero ni siquiera recordaba qué era el pequeño emoji, mientras se quedaba dormido.

A Yan Hang no le gustaba soñar. Cuando no dormía bien, soñaba mucho. Era como ver una docena de melodramas al mismo tiempo. La clave era que no podía recordar ni un fragmento después de despertar.

Estaba muy cansado, como si no hubiera dormido.

Pero estaba fuera de su control, incluso hoy, cuando sentía que quedaría en coma en cuanto cerrara los ojos.

Aún así soñó.

Una mujer y un hombre mayores.

Ambos parecían estar envueltos en una niebla gris.

La mujer estaba llorando, pero aún así le apretaba el cuello mientras lloraba. No podía oír el llanto, ni sentía asfixia porque le apretaran el cuello… después de todo, era solo un sueño.

Pero el miedo era muy nítido.

El hombre dijo que no quería verlo, volteaba la cabeza y volvía a mirarlo de nuevo: —No quiero verte nunca.

Entonces la escena cambiaba.

—Ustedes deberían haber muerto en su lugar.

Eran todas escenas fragmentadas y dispersas.

Figuras balanceándose, con un sonido inaudible como llevado por el viento, destellaban a través de las escenas como una obra de teatro incompleta.

Todo desapareció cuando Yan Hang abrió los ojos y se espabiló. El desastre a su alrededor un segundo antes de abrir los ojos, de repente desapareció en cuanto los abrió.

Era tan lejano que parecía un sueño de muchos años antes, con el color desvaído y el sonido amortiguado. Sus emociones se volvieron caóticas.

Yan Hang frunció el ceño mientras se frotaba los ojos.

Cuando miró la hora en el teléfono, vio que se despertó media hora antes de lo habitual.

Se sentó en el borde de la cama, aturdido. Aunque los sueños se habían desvanecido tan rápido como un suspiro, lo dejaron un poco aturdido. Tardó un largo rato en levantarse de la cama.

Tras ponerse las zapatillas, corrió a la habitación de su padre. No había cerrado las puertas de las dos habitaciones para escuchar los movimientos de su padre.

No había nadie en la habitación y la manta de la cama no estaba doblada.

Yan Hang se puso muy nervioso, se dio la vuelta y caminó hacia la estancia, gritando: —¡Lao Yan!

—¡En el baño! —la voz de su papá llegó desde el baño.

—¿Qué estás haciendo en el baño? —Yan Hang exhaló un suspiro de alivio y preguntó, extrañado.

—¡Qué pregunta!, ¿crees que estoy desayunando en el baño? —dijo su papá—. ¿De verdad quieres que te responda con sinceridad?

—¿Qué quieres desayunar? —preguntó Yan Hang de nuevo.

—¿Puedes preguntar después de que salga? —dijo su papá.

—Lo siento. —Yan Hang se rio y fue a sentarse al alféizar de la ventana.

Esta vez, más temprano de lo habitual, pudo escuchar el canto de los pájaros en el gran árbol fuera de la puerta. Era un sonido alegre.

Ese sonido, aunado a la gente que iba y venía, lo hizo relajarse lentamente, mirando aturdido la ventana.

No vio a Chu Yi pasar rumbo a la escuela; tal vez debido al regreso del cangrejo, no podía caminar por allí y tuvo que ajustar la ruta a la escuela de acuerdo con la trayectoria de avance del cangrejo.

—¿Vas al festival de música? —Quién sabía cuándo su papá se paró detrás de él.

—¿Eh? —Yan Hang miró a su padre—. ¿Te refieres al festival de música en la plaza que Chu Yi conoce?

—Sí —contestó su papá—. Si vas, llévame.

—¿También quieres unirte a la diversión? —Yan Hang sonrió—. Entonces, te llevaré.

—¿Necesito preparar un conjunto de ropa que se ajuste a la ocasión? —preguntó su papá.

—Por favor, mantén tu imagen de seductor maduro —dijo Yan Hang—. Además, Chu Yi usara su uniforme escolar o ese traje deportivo pequeño. Si luces demasiado extraño, tal vez no pueda resistirlo.

Su papá se rio y le apretó el hombro: —Hijo.

—Mm —respondió Yan Hang.

—Te amo —dijo su papá.

Yan Hang se quedó atónito y lo miró.

—Dame algo de dignidad. —Su papá suspiró—. ¿Y mi respuesta?

—Papá, yo también te amo —dijo Yan Hang.

—¿Puedo comer arroz horneado de desayuno? —dijo su papá—. Ya que te levantaste tan temprano, hay que llenar el tiempo preparando arroz horneado.

—… ¿Quieres arroz horneado tan temprano? Hay que cocinar el arroz primero. —Yan Hang lo miró.

Su papá sonrió alegre y se sentó en el sofá.

Yan Hang lo miró fijamente durante mucho tiempo y finalmente saltó del alféizar de la ventana y llevó los materiales del refrigerador a la cocina.

Su papá parecía haber vuelto a su humor habitual y los recuerdos dolorosos de la noche anterior parecían haber desaparecido con el alcohol.

Pero Yan Hang no encontró la tranquilidad y entendimiento que deseaba.

«¿Estás buscando o escondiéndote?»

«¿Qué quieres hacer o qué has hecho ya?»

«¿Quiénes son las personas de mi sueño?»

La respuesta a una pregunta generaba más preguntas.

Y ahora no tenía valor para volver a preguntar.

~~~

En la hora de autoestudio, el maestro salió después de dar una ronda, y el aula poco a poco se animó.

Chu Yi estaba recostado en el escritorio haciendo la tarea. Su compañera de escritorio charlaba alegremente con el de enfrente y atrás. Golpeaban el escritorio de vez en cuando. Su escritura originalmente era como rayos. Cuando la mesa temblaba, los rayos eran quebrados.

Levantó los ojos para mirar a su alrededor, bajó la cabeza y metió el bolígrafo en el hueco del escritorio, luego se levantó y salió del aula.

Habían cambiado de asiento esta semana. Ahora estaba cerca de la puerta trasera. Ese lugar era muy bueno, podía entrar y salir del aula silenciosamente. Con la protección de su moneda mística, era invisible cada vez que salía.

Por supuesto, incluso si alguien lo veía, a nadie le importaba.

A un lado del edificio de maestros estaba el muro de la escuela, donde iba poca gente. Allí solía ir, sentado sobre una gran piedra muy cómoda.

Generalmente se la pasaba en sus ensoñaciones, puliendo piedras por diversión.

Hoy era diferente, Yan Hang dijo que le gustaba esa piedra negra y quería colgarsela en el tobillo, así que de inmediato se sintió presionado.

En realidad, pulía piedras cuando no tenía mucho qué hacer. Su papá le había regalado un juego de herramientas pequeñas, pero su abuela las vendió. Afortunadamente, había sacado una lima y un taladro pequeños para ocuparlos, así que esos no los vendió.

Ahora solía afinar los detalles con la lima pequeña después de pulirla en el suelo.

Había pulido muchas piedras, negras, blancas, rojas, amarillas, algunas en forma de flores, redondas, poligonales y en forma de corazón. De hecho, la negra de hoy no era la más bonita. Solo la había estado puliendo por aburrimiento.

Si hubiera sabido que a Yan Hang le gustaría, le habría dado una forma más elaborada.

Habían pasado dos días desde que Yan Hang dijo que le gustaba, hoy debía terminarla.

Camino a la escuela o de regreso, no había pasado por la casa de Yan Hang, ni se lo había encontrado, pero Yan Hang tampoco lo había contactado.

Chu Yi estaba un poco ansioso, no sabía cómo mantener la relación de “amistad”, después de todo, no tenía experiencia.

Solo podía terminar la piedra rápidamente y luego ir a ver a Yan Hang.

Sacó una pequeña lima de su bolsillo, limó todas las esquinas de la piedra y luego agarró un trozo de papel de lija fino y comenzó a pulirla.

Aunque la forma era simple y no lo suficientemente hermosa, la textura de la piedra era excelente. Era particularmente dura y el negro era muy puro, luciría hermosa después de pulirla y aplicar un poco de barniz.

Y también debía hacerle una perforación…

El teléfono tembló en su bolsillo. Chu Yi lo sacó, ligeramente sorprendido. ¿Por qué alguien le enviaría mensajes durante el horario de clases?

Nadie le enviaba mensajes cuando no estaba en clase.

El teléfono tardó un rato en abrir el mensaje.

Era Yan Hang.

[¿Nos llevarás al festival de música en la noche?]

Chu Yi se rió. Creyó que solo habían mencionado casualmente el festival de música ese día, pero no esperaba que Yan Hang realmente fuera a ir.

[Sí, ¿van a ir?]

[¿A quién vas a llevar si no vamos?]

[¿Voy a buscarlos después de cenar?]

[Dile a tu familia que cenarás aquí. Mi papá también quiere ir, nos iremos juntos después de cenar]

[Bien]

De repente, Chu Yi se sintió emocionado, como ir a una excursión de primavera en la primaria, cuando un niño tomó la iniciativa de formar grupo con él.

Aunque el niño se olvidó de él después de comerse su arroz frito.

Su papá estaba en casa hoy, así que podía regresar y avisarle.

¡Entonces podría salir a divertirse con Yan Hang y el señor Yan!

¡Salir a divertirse!

Normalmente ni siquiera podía encontrar a alguien que caminara con él a casa, y ahora iría al festival de música con otros para unirse a la diversión.

Mientras pulía la piedra, las manos le temblaban un poco.

~~~

—¿Ese pobre niño ya no pasa por aquí en la tarde? —Su papá estaba parado junto a la ventana, mirando al exterior.

—Teme encontrarse con el pandillero estafador que acaba de regresar al edificio de al lado. —Yan Hang estaba cortando carne en cubos en la cocina y luego picó gambas.

—Ah. —Su papá suspiró, encendió un cigarrillo y siguió mirando hacia afuera—. Como siempre he dicho, las personas que pasan por nuestra vida, tienen sus propias historias.

—¡Lao Yan! El agua está hirviendo —gritó Yan Hang—. Primero blanquea las alitas de pollo en el agua.

—Está bien. —Su papá entró con el cigarrillo en la boca, luego salió a dejar el cigarrillo y volvió a entrar para verter las alitas de pollo en la olla.

—Los preparativos están casi listos, ¿verdad? —preguntó su papá.

—Mm. —Yan Hang asintió—. Comenzaré a cocinar cuando llegue y podremos comer en 20 minutos.

Su papá se paró junto a él. Después de que las alitas de pollo se blanquearon, las sacó y las puso en un tazón grande: —¿Conversas mucho con Chu Yi?

—¿No has hablado con él tú también? —preguntó Yan Hang.

—Creo que es solo un niñito. —Su papá se inclinó en el borde de la encimera—. Ustedes son aproximadamente de la misma edad… ¿no?

—Puede que tenga catorce o quince años —dijo Yan Hang.

—Parado a tu lado, parece un niñito de primaria. —Su papá se rio.

—No sé quién le dijo al niñito de primaria que yo medía un metro cuarenta el otro día. —Yan Hang lo miró.

—Que rencoroso. —Su papá suspiró, y después de pensarlo, preguntó en voz baja—. ¿Conversan mucho?

—Estamos bien. Nada de silencios incómodos, es muy gracioso. —Yan Hang comenzó a picar la pasta de camarón—. No he socializado mucho con otras personas, así que no puedo comparar.

Su papá no habló, y al cabo de un rato agarró un pimiento y lo miró: —¿Te ayudo a trocearlo?

—Sí —respondió Yan Hang.

Los ingredientes estaban listos, cuidadosamente apilados sobre la encimera. Yan Hang sacó su teléfono y tomó una foto, que publicó en Weibo.

Cuando regresó a a sentarse a la estancia, su papá estaba viendo las noticias nuevamente.

Yan Hang escuchaba las noticias mientras miraba su teléfono. No sabía qué tipo de información buscaba su padre, ni en qué tipo de noticias o detalles las encontraría.

Yan Hang no escuchó nada relevante hasta que terminaron las noticias y comenzó el pronóstico del tiempo.

—¿Por qué Chu Yi no ha llegado? ¿No le dijiste que en cuanto saliera de la escuela se dirigiera aquí?—Su papá miró la hora—. Ha pasado más de una hora desde que terminó la escuela, ¿no?

—Sí. —Yan Hang se había quedado ensimismado, escuchando las noticias sin prestar atención a la hora—. Le preguntaré.

Envió un mensaje a Chu Yi, pero casi diez minutos después, seguía sin haber respuesta.

Yan Hang recordó cuando Chu Yi no fue a comer a su casa. Cuando regresó corriendo, estaba un poco nervioso y ansioso. De repente, le preocupó si su abuela lo había castigado porque hoy no cenaría en casa.

Al pensar en la anciana de rostro pálido con cejas de lombriz, Yan Hang no pudo evitar fruncir el ceño.

Marcó directamente el número de Chu Yi.

—¿Qué? —Su papá lo miró.

—No me respondió el mensaje. —Yan Hang escuchó el tono de marcación en el teléfono y esperó hasta que colgó automáticamente—. Ni me responde la llamada…

—¿No se habrá encontrado con el pandillero cuando venía aquí? —preguntó su papá.

—… ¿Cuáles son las probabilidades? —Yan Hang estaba atónito—. No ha pasado por esta calle durante unos días.

—Si viene a cenar aquí, es imposible que no pase por esta calle. —Su papá lo miró.

Yan Hang no dijo una palabra, compartió una mirada con su padre y los dos se pusieron de pie al mismo tiempo.

—Simplemente iré —dijo Yan Hang.

—Quiero unirme a la diversión —dijo su papá.

~~~

—Yan Hang. —Liang Bing miró la pantalla del teléfono—. ¿Quién es esta persona? ¿Por qué nunca he oído de esta persona?

Chu Yi estaba recargado contra la pared, el dolor que sentía desde la oreja hasta el cuello era insoportable.

—Ah —La persona a su lado se inclinó y miró la pantalla—. ¿Puedes leer el carácter “Yan”?

—¡El embajador Yan que viajó a Chu![1] ¿No conoces la historia? —dijo Liang Bing—. ¿Eres analfabeto?

También existía Yan Jidao.

Chu Yi imaginó que Liang Bing no sabía quién era Yan Jidao. Yan Shu era más famoso. Tal vez a él si lo conociera…

—¡Oye! —gritó Liang Bing—. ¡No fijas que no me escuchas! ¡Estoy hablando contigo!

Mientras gritaba, una piedra golpeó la cabeza de Chu Yi.

La piedra no era grande, era mucho más pequeña que un ladrillo y Liang Bing no empleó mucha fuerza al lanzarla, pero aun así le dolió la cabeza.

—Mierda, no tiene ningún sentido jugar con este tipo —dijo un hombre apoyado contra la pared—. Un saco de arena al menos hace ruido cuando lo golpeas. Este ni siquiera chilla… ¿Eres un jodido retrasado?

«Te equivocas».

«Soy un jodido tartamudo.»

«Estúpido.»

—Veamos si no hace algún sonido. —Liang Bing arrojó su teléfono al suelo y lo pisoteó.

Chu Yi se angustió, arrojado así, sería incluso más difícil comunicarse telepáticamente con él.

—¡Vamos, haz algún ruido! —Liang Bing se acercó y le dio una patada en el estómago.

Chu Yi rápidamente se volvió de lado y bajó el brazo para bloquearlo, pero Liang Bing le dio una patada en el brazo.

—¡Mierda! —Liang Bing lo insultó y le lanzó un puñetazo a la cabeza—. ¡Haz ruido!

Chu Yi levantó el brazo y lo bloqueó.

Liang Bing tenía algo en la mano y cuando lo golpeó en el brazo, le dolió.

—¿No vas a hacer ni un jodido ruido? —Liang Bing se acercó, lo agarró y lo lanzó hacia la pared.

Al impactar contra la pared, Chu Yi empezó a ver estrellas. Recibió varios golpes en el estómago y la espalda. Liang Bing lo golpeó con tanta fuerza, que casi no podía respirar.

—Tú —dijo el hombre junto a Liang Bin, ladeando la cabeza—. Quítate los pantalones. A tu abuela le encanta andar sin camisa, a su nieto debe encantarle andar desnudo.

~~~

[1] Yan Ying (578-500) fue un filosofo, político y diplomático muy renombrado, cuyas hazañas están recopiladas en el libro Tales of Yanzi. En específico la que mencionan de su visita al estado de Chu es famosa porque su rey Ling de Chu deseaba humillar a Yan Ying y junto con sus ministros hurdió varios métodos, a los que él dio respuesta de forma cabal e ingeniosa, con lo que se ganó el respeto del rey.


Anterior ¦ Índice ¦ Siguiente

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s