Moneda de la Suerte 13

De hecho, el estado de ánimo de Yan Hang no era muy bueno. Para ser precisos, su estado de ánimo era voluble, podía terminar deprimido después de 20 minutos de perderse en sus pensamientos.

Sus emociones eran tan delicadas que generalmente no se atrevía a alterarse.

Después de hablar con su padre más temprano, creyó que podría relajarse, al menos ya le había hecho la pregunta, a diferencia de la indiferencia de los años anteriores, cuando ambos evitaban hablar por acuerdo tácito, ignorando la espina entre ellos.

Pero no se sentía tranquilo, al contrario, ahora además sentía inquietud y ansiedad.

—¿Por qué no fuiste a casa a comer? —Yan Hang miró a Chu Yi que estaba concentrado en cortar su carne.

—Q-quería invitarte… a comer. —Chu Yi bajó los párpados.

—Entonces, ¿por qué no lo dijiste ayer, o esta mañana? —preguntó Yan Hang.

Chu Yi no contestó, se metió un trozo de filete en la boca, fingiendo masticar atentamente.

—¿Alguien te bloqueó el camino? —preguntó Yan Hang otra vez.

—No. —Chu Yi negó con la cabeza—. E-evite que… me bloquearan.

—¿Fue ese Li Dahao o como se llame? —preguntó Yan Hang.

Chu Yi lo miró: —Zi.

—Oh. —Yan Hang realmente no recordaba demasiado el nombre, Seguía considerándolo Pequeña Escoría Número Uno.

—No fue él —dijo Chu Yi—. No de-debo evitarlo.

—¿Otra persona? —Yan Hang suspiró.

—Un v-vecino del… edificio —dijo Chu Yi—. Un pa-pandillero… se m-marchó y regresó.

Yan Hang lo miró y, después de un rato, preguntó: —¿Se mete contigo?

—Si me ve… p-puede querer… divertirse —Chu Yi lo dijo bastante tranquilo—. Pero… está bien si no me v-ve.

—Olvidate de las escorias de tus compañeros —dijo Yan Hang—. Pero si esa persona te molesta, puedes decírmelo.

—C-cuando pe-peleas —Chu Yi tomó un sorbo de su bebida—. ¿Siempre ganas?

—Nunca he perdido. —Yan Hang sonrió—. Cuando voy a perder, llamo a mi papá.

—¿Eh? ¿Tu p-papá te ayuda a pe-pelear? —Chu Yi estaba sorprendido.

—Mm. —Yan Hang se reclinó en su silla y levantó la cabeza—. A veces estamos demasiado aburridos.

Yan Hang no había visto al pandillero que Chu Yi mencionó, pero cuando fue al supermercado a comprar víveres después del trabajo, pudo reconocer a esa persona entre la multitud de un vistazo.

Tal vez era porque había estado en demasiados lugares y había visto a demasiada gente. Con solo prestar atención un instante, se sabía qué tipo de personas tenía cierta mirada y temperamento. Solo un poco de atención era necesaria para notarlo, pero la gente común siempre andaba apresurada y no tenía tiempo para observar a su alrededor.

El pandillero era un hombre alto y delgado, estaba acuclillado a un lado de la calle, fumando con algunos amigos, no lucían diferente a cualquier grupo de jóvenes haraganeando.

Pero Yan Hang echó un vistazo cuando pasó junto a ellos, y de repente todos lo miraron al mismo tiempo.

Como gritando al unísono, «¿Qué carajo nos ves? ¿Quieres pelear? ¡Atrevete!»

Yan Hang apartó la mirada y entró en el supermercado.

Era comprensible que Chu Yi se escondiera de alguien así. No pertenecía a la misma categoría que sus compañeros de secundaria que aún estudiaban en una escuela estricta.

A este tipo de persona, Chu Yi no podía despacharlo quedándose en silencio.

Yan Hang terminó de trabajar temprano y fue a casa después de comprar los víveres. Al comprobar la hora, resultó que era casi la hora de que Chu Yi regresara a su casa.

Miró por la ventana.

—¿Qué pasa? —Su papá estaba peleando con un juego de cartas en su teléfono, y tardó un rato en preguntarle—: ¿Esperas a Chu Yi?

—Tal vez se meta en problemas si regresa a casa en este momento —dijo Yan Hang.

—Ve a esperarlo en la intersección —dijo su papá—. Noble Héroe Yan.

—Lava el arroz y cocinalo mientras tanto. —Yan Hang le devolvió la mirada—. Hoy comeremos arroz y al rato prepararé dos platillos fritos.

—Quiero comer comida occidental —dijo su papá.

—Puedes decir simplemente que no quieres cocinar —dijo Yan Hang.

—Nuestro príncipe es inteligente. —Su papá se rio—. Nada escapa a tus ojos.

—Quiero comer verduras salteadas —insistió Yan Hang.

—Bien, iré a cocinar si pierdo —dijo su papá—. Olvidaste comprar licor.

—Mm, lo compraré ahora. —Yan Hang volvió a mirar por la ventana y luego salió.

En ese momento, había estudiantes esporádicos que pasaban por el vecindario, Yan Hang echó un vistazo al supermercado, el pandillero ya no estaba allí, caminaba por la calle con sus amigos.

Su modo de caminar le pareció muy desagradable a Yan Hang, era como un cangrejo con una pierna coja. Debía temer que la gente no notara que era un pandillero si no caminaba con las piernas tan separadas.

Dos niños que parecían estudiantes de secundaria pasaron junto a ellos y el cangrejo arrojó una colilla de cigarrillo a la cara de uno.

El niño volvió la cabeza un poco molesto, y el cangrejo y sus amigos inmediatamente voltearon, obviamente animados; si su oponente se resistía un poco, se abalanzarían inmediatamente.

El compañero del niño le tiró de una mano y los dos se marcharon.

El conflicto no estalló, lo que probablemente hizo que el cangrejo se sintiera infeliz, y continuó caminando con las piernas muy abiertas, insultando entre dientes.

Yan Hang llegó a la callejuela antes que los demás. En este momento, más estudiantes se dirigían a su casa lentamente. Yan Hang estaba buscando a Chu Yi entre la multitud.

No necesitaba mirar a los grupitos. Chu Yi solo estaba con ellos cuando lo molestaban. El grupo de Li Zihao no lo había molestado durante los últimos días, así que debía estar solo.

Pero después de mirar durante mucho tiempo, no vio a Chu Yi.

Si no era porque aún no llegaba, solo podría ser porque era demasiado bajo para verlo.

El cangrejo también llegó al final de la calle, se apoyó en el letrero de la calle mientras charlaba con sus amigos.

La entrada a la calle era tan amplia, que aunque Yan Hang estaba parado allí, el cangrejo no lo vio.

Cuando estaba a punto de hacer una llamada a Chu Yi, sonó su teléfono. Era un mensaje.

De Chu Yi .

[¿Por qué estás ahí parado?]

Yan Hang arqueó las cejas, «¿Ese niño se hizo invisible?»

Levantó los ojos y miró a su alrededor. La intersección tenía forma de T, y se unía a una calle bulliciosa llena de gente y automóviles. Chu Yi solo podía estar escondido en algún lugar del otro lado de la calle, pero aunque estuvo observando un rato, no consiguió verlo.

—¿Eres invisible? —Yan Hang mandó un mensaje de voz.

[Estoy detrás del árbol]

«¿Árbol

Yan Hang estaba atónito. Había una hilera de árboles al otro lado de la calle. Cuando observó los árboles, tras el cuarto árbol apareció un brazo de repente y se agitó en saludo.

—¿Qué carajo? —Yan Hang no pudo más que reír. Se guardó el teléfono en el bolsillo y cruzó la calle.

Chu Yi no quería tener un conflicto con el cangrejo. Mientras el cangrejo no iniciara los problemas, Yan Hang no planeaba causarlos tampoco. Así que después de cruzar la calle, Yan Hang se paró junto al árbol y miró hacia el escaparate al costado de la calle.

—¿Cuánto tiempo te quedarás aquí? —preguntó.

—T-te esperaba… si no, me ha-habría marchado… mucho antes. —El rostro de Chu Yi estaba dirigido al árbol.

—¿A dónde irás? —preguntó Yan Hang.

—Daré un… desvío, lo más… le-lejos posible. —Chu Yi volvió la cabeza y lo miró—. ¿Co-compras víveres?

—Terminé con las compras, salí a dar un paseo —dijo Yan Hang—. Vamos, veamos a dónde llega tu desvío.

Chu Yi no contestó. Solo asomó un ojo desde detrás del árbol para mirar al cangrejo al otro lado de la calle, luego dio media vuelta y avanzó por la calle.

Yan Hang lo siguió: —¿Hay un supermercado por aquí? Voy a comprar licor más tarde.

—Mm, t-te llevaré. —Chu Yi asintió.

Yan Hang siguió a Chu Yi y dio un amplio rodeo alrededor de la zona residencial, y llegaron a la carretera por la que solían correr.

—¿Este es el desvío? —Miró a su alrededor.

—Una ma-maravilla, ¿no? —dijo Chu Yi, y señaló hacia el costado—. Supermercado.

—Si debes evitarlo todos los días, ¿cuándo terminara? —Yan Hang entró y compró dos botellas de licor de sorgo.

—C-cuando me… gradúe. —Chu Yi sonrió—. Iré a t-trabajar.

—Ya es ilegal contratar mano de obra infantil —dijo Yan Hang—. Podrías obtener una identificación falsa, pero se nota a primera vista que eres menor de edad, así que seguramente no funcionará.

—Ah. —Chu Yi estaba atónito.

—Al menos termina la preparatoria —dijo Yan Hang—. Cualquier tipo de escuela técnica o vocacional funcionará.

—Mm, t-tiene sentido. —Chu Yi de repente parecía un poco emocionado—. Iré a una v-vocacional muy lejos. Donde n-nadie me conozca.

—¿Qué quieres aprender? —preguntó Yan Hang.

—No… lo sé. —A Chu Yi no parecía importarle mucho qué estudiar.

A Yan Hang le parecía que mientras pudiera dejar su entorno actual, no le importaba si lo ponían a estudiar cómo cargar bolsas.

Después de perderse un rato en sus agradables ensoñaciones, Chu Yi se sacó algo del bolsillo: —Toma… m-míralo.

—¿Que lo mire? —Yan Hang lo agarró—. Pensé que era para mí. Tu tartamudeo es muy conveniente.

—Es de-demasiado patético para… re-regalártelo —dijo Chu Yi.

Yan Hang miró el pequeño objeto que tenía en la mano, era una pequeña piedra negra, que había sido tallada en un hexágono. El pulido era bastante artístico.

—Impresionante. —Yan Hang rascó la piedra con las uñas, estaba bastante dura—. ¿Qué utilizaste para pulirla?

—El suelo —dijo Chu Yi.

—… ¿Te acuclillaste en el suelo para pulirla? —Yan Hang se sorprendió—. Tienes mucho tiempo libre.

—Toda u-una semana… durante la hora de a-autoestudio. —Chuyi sonrió.

—¿De qué material es el suelo del aula de tu escuela? —preguntó Yan Hang.

—A-afuera —dijo Chu Yi—. No estudio… allí. Cuando la m-maestra sale, yo t-también.

—Oh —respondió Yan Hang, casi capaz de adivinar por qué salía.

—¿T-te gusta? —Chu Yi vaciló ligeramente al preguntar.

—¿No dijiste que no era para mí? —preguntó Yan Hang.

—Lucirá b-bien después… de pulirla un poco. —Chu Yi se rascó la cabeza.

—Entonces dámela cuando termines de pulirla —dijo Yan Hang—. Le haré una perforación para utilizarla como adorno en el tobillo.

—Mm. —Chu Yi asintió felizmente, luego miró su tobillo.

—¿Qué estás mirando? —Yan Hang agarró las perneras de su pantalón y las levantó, dejando al descubierto sus tobillos—. Un tobillo perfecto, incluso una tapa de botella luciría bien allí.

Chu Yi no contestó, solo aplaudió.

—Voy a golpearte. —Yan Hang lo señaló, luego le dio una palmada en el hombro—. Ahora es seguro ir a casa, apresúrate.

Después de despedirse de Chu Yi, el estado de ánimo de Yan Hang se deslizó por completo hasta el fondo, aún antes de dar vuelta en la esquina.

Pero cuando regresó a casa con el licor, vio a su padre sentado en el sofá preparando las verduras. La casa estaba llena con el olor a arroz cocinándose y de repente se sintió más tranquilo.

Este tipo de tensión y relajación entremezcladas lo hacía sentir fuera de control.

—Cariño ¿puedes hacer empanadas de carne otra vez? —preguntó su papá.

—Claro. —Yan Hang dejó el licor en la mesa y fue a la cocina.

—Agrega curryyy… —dijo su papá desde la estancia.

—Bieeeen —respondió Yan Hang.

No sabía cuándo le empezó a gustar cocinar. Tanto la comida china como la occidental le gustaban. Cuando se paraba ante la encimera y miraba los ingredientes frente a él, qué ingrediente tenía qué tipo de sabor, qué ingrediente combinaba bien con aquél. Además, qué color tendrían y qué sabor sería cuando se mezclaran. El sabor que se deseaba podía predecirlo y controlar.

Comparado con muchas otras cosas en la vida, era más simple y claro.

Las verduras salteadas de hoy eran bastante sencillas. Preparó tres platillos y una sopa rápidamente y sirvió.

Empanadas de curry, pollo a los tres aromas, costillas de cerdo agridulces, solo la sopa de huevo con algas no era carne.

Su papá agarró dos tazas de té y sirvió el licor.

Yan Hang se sentó y mientras se metía un trozo de costillas en la boca, su papá se bebió el licor de golpe.

—Más despacio. —Miró a su padre.

—Come a grandes bocados, bebe a grandes tragos. —Su papá rio entre dientes—. Así es como he vivido durante décadas.

—¿No planeamos vivir unos cien años? —Yan Hang levantó la taza y tomó un sorbo de licor.

Le gustaba más la cerveza que el licor de sorgo, pero a su papá le encantaba, especialmente el más barato.

Su papá sonrió y tomó otro sorbo, luego tomó un trozo de empanada de curry y comió despacio. Pasó mucho tiempo antes de que hablara. —Te hice esperar mucho tiempo.

Esta frase inexplicable hizo que los palillos de Yan Hang se detuvieran en el aire: —¿Por qué lo dices como si fuera una chica que no pudo casarse?

Papá se rio y lo miró. —Sería bueno si fueras una niña.

—¿Por qué no tuvieron dos hijos? Tal vez habría nacido una hija —dijo Yan Hang.

La sonrisa de papá se congeló en un instante, y Yan Hang percibió que sus palabras tal vez no eran lo más apropiadas, pero de repente no supo cómo retirarlas.

Solo inclinó la cabeza y tomó un sorbo de licor.

—Sí. —Su papá levantó la taza—. Principalmente fue que… no tuvimos la posibilidad.

Yan Hang miró el licor en la taza en silencio.

—Tenías menos de un año cuando murió tu madre. Queríamos esperar a que fueras mayor, pero no hubo tiempo. —Su papá sonrió.

Parecía que su papá no planeaba comer esta noche, solo beber.

Quizás para acelerar la “charla”, se comió media empanada de carne, y bebió medio vaso de licor antes de volverse a llenar la taza.

—Eres digno de ser mi hijo. Te portas tan calmado —dijo su papá—. Solo preguntas después de tantos años.

Yan Hang no habló, tomó un par de tragos de licor y siguió comiendo.

—Cuando era joven, la vida era dura —dijo su papá—. Ni siquiera recuerdo de dónde eran tus abuelos. Lo único que me preocupaba era cómo sobrevivir todos los días y me atrevía a hacer cualquier cosa por dinero.

—Si hubieras sabido lo buena que es tu vida ahora, no te habrías preocupado entonces —dijo Yan Hang.

Papá se rió, extendió la mano y le dio una palmada en la cabeza: —Mocoso.

Después de tomar otro sorbo de licor, suspiró: —¿La vida es buena ahora?

Yan Hang guardó silencio.

—Tu madre, en realidad no era muy atractiva. —Su papá frunció los labios—. Era bastante alta, con la piel muy blanca y no era ninguna belleza.

El cambio de tema tan abrupto hizo que Yan Hang levantara la cabeza para mirar a su padre.

Esta es la primera vez en su vida que había escuchado a su padre mencionar a su madre.

Unos sentimientos indescriptibles estaban surgiendo en su corazón, sentía algo de emoción, pero no tanta como imaginaba, porque no tenía recuerdos, ni emociones relacionadas con su madre, más bien parecía sentir curiosidad. Como enterándose de la vida de un desconocido.

Pero debajo de todo, había algún sentimiento sutil.

Esta mujer alta, de piel muy blanca y no tan bella, era su madre, su pariente más cercano.

Una vez que surgió ese sentimiento, todo cambió.

De repente quiso llorar.

—Pero tenía una personalidad muy interesante, como una mula salvaje. —Su papá se rio.

—¿No es inapropiado que describas así a tu esposa? —Yan Hang también se rió.

—Está bien, le dije lo mismo a la cara. —Su papá levantó la taza y tomó la mitad de golpe—. Era salvaje y obstinada…

Su papá bajó la voz: —Tenía muchas ganas de casarse conmigo.

—Desvergonzado —dijo Yan Hang.

—No necesitaba avergonzarme —dijo su padre en voz baja—. ¿Qué vergüenza necesitaba si la tenía a ella?

Yan Hang no habló.

La voz de su papá sonaba temblorosa.

Después de un momento, levantó la cabeza y se bebió todo el licor. Cuando abrió la boca mientras se servía más, su voz había vuelto a ser tranquila: —Tus abuelos maternos me trataban bien. Era cargador en el supermercado debajo de su casa, y los ayudé a sacar un refrigerador descompuesto… así nos conocimos. Eran muy cultos, cada vez que me veían, intentaban educarme. Me prestaban libros a la fuerza.

Yan Hang se rió, —De allí vienen todos tus conocimientos inútiles, ¿eh?

—Sí. Tu madre no era afecta a los estudios, y no le gustaba leer. Yo tuve que leer todos sus libros —dijo su papá también riendo.

—¿Qué pasó después? —preguntó Yan Hang.

—Después, nos peleamos y me repudiaron por el resto de sus vidas. —La sonrisa de su papá desapareció—. Y realmente así fue.

—¿Por qué? —preguntó Yan Hang de nuevo.

—Porque me casé con tu madre. —Su papá suspiró—. Todo hubiera estado bien si no me hubiera casado con ella, ni siquiera era bonita. Debería haber apretado los dientes y no casarme con ella.

Yan Hang miró la taza que sostenía su padre, los nudillos se le pusieron blancos debido a la fuerza del agarre, y el licor en la taza se agitaba en suaves olas. Su mano temblaba mucho.

—¿Quieres saber cómo murió tu madre? —preguntó su papá.

—Sí —respondió Yan Hang en voz baja, arrepintiéndose de repente.

—Ese día, habíamos salido a comer y beber muy tarde. Mientras regresábamos —Su papá volvió la cabeza y lo miró—. Alguien asaltó y apuñaló a otra persona en la calle.

El corazón de Yan Hang se hundió de repente.

—Tu madre se acercó corriendo inmediatamente. Siempre había sido feroz. No debería compararla con una mula, ella era incluso más obstinada —dijo su papá y se rió—. Yo también corrí. Lo correcto era que yo me encargara de ese tipo de cosas.

Yan Hang se congeló en su silla y escuchó cómo la risa de su padre desaparecía poco a poco.

—Me apuñalaron un par de veces —dijo su papá—. Cuando desperté, tu madre yacía a mi lado. Su mano ya estaba fría cuando la agarré…

—¿Lo atrapasté? —preguntó Yan Hang con cierta dificultad.

—No. —Su papá lo miró a los ojos—. Pero recuerdo su aspecto.


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